
La petrolera estatal implementó un sistema de amortiguación técnica para no trasladar la suba del crudo. Conocé qué impuestos quedan fuera del acuerdo.
La petrolera estatal YPF puso en marcha, a partir de este 1 de abril de 2026, un esquema de amortiguación técnica denominado “buffer”, diseñado para mantener la estabilidad de los precios de sus combustibles por un periodo de 45 días. La medida, ratificada por el CEO de la compañía, Horacio Marín, busca evitar el traslado inmediato de la escalada del barril de petróleo Brent —que ya superó la barrera de los U$S 100— al valor de venta al público de la nafta y el gasoil.
Esta decisión estratégica responde a una marcada caída del consumo en el mercado interno, que en diversas provincias registró bajas de doble dígito tras las últimas actualizaciones. Al concentrar más del 50% de la participación del mercado local, se espera que operadoras como Shell y Axion sigan la tendencia de la firma estatal para no perder competitividad en el sector minorista.
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Un congelamiento parcial y sujeto a variables impositivas
Es fundamental aclarar que el compromiso de estabilidad es parcial y selectivo. YPF informó que el mecanismo solo cubre el componente vinculado a la cotización internacional del crudo. Sin embargo, el precio final en cartelera aún podría sufrir variaciones si se producen actualizaciones en los siguientes frentes:
- Impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC).
- Modificaciones significativas en el tipo de cambio oficial.
- Reajustes en la recaudación vía impuestos que impactan en la coparticipación provincial.
Escenario internacional y demanda elástica
La volatilidad generada por los conflictos en Medio Oriente ha presionado los márgenes de ganancia de las petroleras. No obstante, el cambio en el comportamiento de la demanda argentina, que por primera vez mostró signos de elasticidad (reducción de consumo ante subas de precio), obligó a YPF a priorizar el volumen de ventas para evitar que la recesión del sector se profundice durante el segundo trimestre del año.
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Al finalizar el plazo de 45 días, la compañía realizará una nueva evaluación técnica para determinar la magnitud de la recomposición necesaria, analizando tanto las proyecciones de consumo interno como la evolución del escenario bélico global y su impacto en la energía.
