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Alerta en el Servicio Meteorológico: 140 familias quedaron en la calle

A pesar de las protestas, el Gobierno redujo personal y ello podría comprometer el funcionamiento del sistema de alertas, indispensable para la comunicación en tiempo real ante desastres

En una jornada marcada por la preocupación y las protestas, se confirmó la notificación de recortes de personal en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Durante el miércoles, al menos 140 trabajadores fueron informados y se espera que reciban los telegramas oficiales el jueves 15.

Contexto y alcance de los recortes

Los despidos anunciados afectan especialmente a la Red de Observación, integrada por estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo del país que realizan un monitoreo continuo de variables como temperatura, presión y humedad. Los trabajadores habían alertado días atrás sobre la posibilidad de una reducción de hasta 240 puestos; por ahora, la cifra confirmada asciende a 140 notificaciones.

Riesgos para la sociedad y sectores clave

La disminución de personal en el organismo genera inquietud porque podría comprometer la emisión de alertas meteorológicas en un contexto de eventos extremos recurrentes, como las inundaciones. Los trabajadores señalaron que perder recursos humanos implica perder precisión, tiempo y capacidad de respuesta, lo que incrementa el riesgo para la población y para sectores sensibles como la aviación civil, la navegación marítima y fluvial, y la producción agropecuaria.

Movilizaciones y reclamos

En los últimos días, empleados del organismo se movilizaron en Plaza Italia y en las distintas sedes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para visibilizar el impacto de los recortes y exigir información y garantías. Las protestas buscaban frenar la medida y advertir sobre las posibles consecuencias operativas y sociales de una reducción del personal técnico.


Implicancias operativas

Las estaciones de la Red de Observación cumplen funciones esenciales para el monitoreo en tiempo real y la generación de pronósticos y alertas. La merma en la dotación puede traducirse en retrasos en la recolección y el procesamiento de datos, menor cobertura territorial y, en última instancia, en una capacidad reducida para anticipar y mitigar riesgos frente a fenómenos meteorológicos extremos.

Mientras continúan las notificaciones y las conversaciones entre los trabajadores y las autoridades, la situación plantea interrogantes sobre la continuidad y la calidad del servicio que recibirá la población en un contexto climático creciente e incierto.

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