
A casi diez años de su última visita, la banda sueca repasó sus clásicos y sorprendió a sus seguidores interpretando un himno del grupo platense
La escena tuvo algo de irreal, como si durante unos segundos el tiempo se hubiera doblado sobre sí mismo. En medio de un estadio colmado, con la expectativa puesta en los clásicos de siempre, sonaron los primeros acordes de “Ji ji ji”, el himno inoxidable de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. No fue un guiño menor: fue una declaración de amor. Desde el escenario del Movistar Arena, Roxette decidió abrazar el pulso del rock argentino y hacerlo propio. Y el estadio respondió como si se tratara de un ritual compartido: cantando, filmando, viralizando.
La escena tuvo algo de irreal, como si durante unos segundos el tiempo se hubiera doblado sobre sí mismo. En medio de un estadio colmado, con la expectativa puesta en los clásicos de siempre, sonaron los primeros acordes de “Ji ji ji”, el himno inoxidable de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. No fue un guiño menor: fue una declaración de amor. Desde el escenario del Movistar Arena, Roxette decidió abrazar el pulso del rock argentino y hacerlo propio. Y el estadio respondió como si se tratara de un ritual compartido: cantando, filmando, viralizando.
Habían pasado 14 años desde la última visita, y la expectativa encontró su recompensa en dos horas de hitazos encadenados sin respiro. Desde los primeros acordes, el concierto se sostuvo sobre una certeza: el cancionero de Roxette no envejece. “The Look”, “Listen to Your Heart”, “Dressed for Success” y “Joyride” fueron desfilando con la naturalidad de los clásicos que ya no necesitan presentación, mientras el público —de distintas generaciones— respondía con una devoción intacta.
El regreso se dio en el marco de una gira internacional que comenzó en Sudáfrica, continuó por Australia y Europa, y que este 2026 recaló en Sudamérica con paradas en la Argentina, Brasil, Uruguay y Chile. Un recorrido que no solo confirma la vigencia del proyecto, sino también su capacidad de convocar multitudes en cualquier rincón del mundo.
