
La crisis de Atlético Tucumán sumó un capítulo aún más tenso en el empate 1-1 ante Banfield, donde no solo apareció una bandera con durísimas críticas a la dirigencia encabezada por Mario Leito, sino que además la hinchada descargó su bronca con cánticos directos contra la conducción del club.
El trapo fue contundente: “Mario Leito sos un fracaso, directivos corruptos, con Atlético no se jode”. Pero lo que terminó de marcar el clima fue lo que bajó desde las tribunas: insultos, reproches y canciones pidiendo la salida de la dirigencia, en una noche donde el descontento dejó de ser silencioso.
El contexto explica la reacción. Según el análisis del partido, Atlético fue superior durante gran parte del encuentro, generó las situaciones más claras y tuvo chances para liquidarlo, pero se durmió en el final y lo terminó pagando caro. Banfield, con poco, encontró el empate a los 89 minutos y dejó al “Decano” con las manos vacías en lo anímico.
El equipo tucumano abrió el marcador a los 55 minutos con Franco Nicola, tras una jugada colectiva que incluyó centro de Tesuri, pero no logró sostener la ventaja. Sobre el cierre, Neyder Moreno apareció en el área y selló el 1-1 con una definición poco ortodoxa que desató la frustración total.
Con este resultado, Atlético acumula cuatro partidos sin ganar, ya sin chances de meterse en los octavos de final y comprometido en las tablas bajas, tanto en la anual como en los promedios. Ese combo terminó de detonar el clima en las tribunas.
A la bronca deportiva se le suma un fuerte malestar institucional. En redes sociales, hinchas denunciaron problemas económicos, deudas con el plantel y la falta de refuerzos, además de apuntar contra el manejo dirigencial. Las críticas también alcanzaron a sectores internos del club, señalados por mantener privilegios.
Otro foco de polémica fue la escasa cobertura de la bandera y los cánticos en medios locales, lo que generó aún más enojo entre los hinchas, que hablaron de silencio y complicidad.
En este escenario, Atlético Tucumán atraviesa un momento crítico, donde los resultados no acompañan, la dirigencia es cuestionada y la paciencia de la gente parece agotada. La bandera y los cánticos son la expresión más visible de una crisis que ya explotó en las tribunas.
La crisis de Atlético Tucumán sumó un capítulo aún más tenso en el empate 1-1 ante Banfield, donde no solo apareció una bandera con durísimas críticas a la dirigencia encabezada por Mario Leito, sino que además la hinchada descargó su bronca con cánticos directos contra la conducción del club.
El trapo fue contundente: “Mario Leito sos un fracaso, directivos corruptos, con Atlético no se jode”. Pero lo que terminó de marcar el clima fue lo que bajó desde las tribunas: insultos, reproches y canciones pidiendo la salida de la dirigencia, en una noche donde el descontento dejó de ser silencioso.
El contexto explica la reacción. Según el análisis del partido, Atlético fue superior durante gran parte del encuentro, generó las situaciones más claras y tuvo chances para liquidarlo, pero se durmió en el final y lo terminó pagando caro. Banfield, con poco, encontró el empate a los 89 minutos y dejó al “Decano” con las manos vacías en lo anímico.
El equipo tucumano abrió el marcador a los 55 minutos con Franco Nicola, tras una jugada colectiva que incluyó centro de Tesuri, pero no logró sostener la ventaja. Sobre el cierre, Neyder Moreno apareció en el área y selló el 1-1 con una definición poco ortodoxa que desató la frustración total.
Con este resultado, Atlético acumula cuatro partidos sin ganar, ya sin chances de meterse en los octavos de final y comprometido en las tablas bajas, tanto en la anual como en los promedios. Ese combo terminó de detonar el clima en las tribunas.
A la bronca deportiva se le suma un fuerte malestar institucional. En redes sociales, hinchas denunciaron problemas económicos, deudas con el plantel y la falta de refuerzos, además de apuntar contra el manejo dirigencial. Las críticas también alcanzaron a sectores internos del club, señalados por mantener privilegios.
Otro foco de polémica fue la escasa cobertura de la bandera y los cánticos en medios locales, lo que generó aún más enojo entre los hinchas, que hablaron de silencio y complicidad.
En este escenario, Atlético Tucumán atraviesa un momento crítico, donde los resultados no acompañan, la dirigencia es cuestionada y la paciencia de la gente parece agotada. La bandera y los cánticos son la expresión más visible de una crisis que ya explotó en las tribunas.
