
El presidente Javier Milei fue el protagonista de la cena anual de la Fundación Libertad. Con un discurso que mezcló la teoría económica con la confrontación política, el mandatario ratificó su rumbo de “ajuste puro y duro” y aprovechó para marcar una distancia irreversible con el “gradualismo” que representó la gestión de Mauricio Macri.
Los puntos más calientes del discurso
Milei utilizó el estrado para enviar mensajes tanto a sus aliados como a sus opositores, dejando varias definiciones que hoy rebotan en toda la política nacional:
- El ajuste “lo pagó la casta”: El presidente insistió en que el sector público absorbió el impacto de las medidas. “¿Saben a quién le fue peor en términos reales? A mí. Soy el único que no se modificó el sueldo… soy el presidente que menos gana en América”, afirmó, destacando la caída de los salarios estatales.
- Crítica a Macri: “Se llenan la boca”: Con el ex presidente presente en la audiencia, Milei lanzó una crítica por elevación al recordar que en 2015-2019 se consideraba imposible ajustar más de un punto del PBI. Lo contrastó con los 5 puntos de ajuste que lleva realizados el ministro Luis “Toto” Caputo.
- Repudio al ataque a Trump: Inició su alocución condenando el intento de asesinato contra Donald Trump, vinculándolo con una supuesta violencia intrínseca del “marxismo y el colectivismo” ante el avance del liberalismo en las urnas.
- Promesa financiera: Aseguró que el país honrará sus deudas y vaticinó que el riesgo país “se va a destrozar” tarde o temprano gracias a la disciplina fiscal innegociable de su gestión.
La “batalla cultural” y el factor Kicillof
El mandatario no ahorró calificativos para sus opositores. Llamó “el soviético” a Axel Kicillof por su visión económica y tildó de “inmoral” la toma de deuda pública, comparándola con dejarle la cuenta de una fiesta a las generaciones futuras. Según su visión, haber evitado una inflación técnica del 15.000% anual fue producto de “liberalismo puro”, alejándose de cualquier receta moderada.
