
El serbio Ljubisa Karović relató el caos que vivió en pleno vuelo entre Grecia y Alemania, cuando una explosión destrozó la ventana y lo dejó colgando fuera del avión.
El empresario serbio Ljubisa Karović todavía revive el estruendo de la explosión que lo despertó en su asiento 11F, junto a la ventana, durante un vuelo de Ryanair de Grecia a Alemania. Ese ruido, el de la ventanilla estallando a 15.000 metros de altura, fue el inicio de una pesadilla que lo dejó al borde de la muerte.
Karović, de 61 años, fue literalmente succionado por la ventana rota en pleno vuelo. Sufrió quemaduras y moretones en el brazo derecho, la axila y el pecho, y debió ser rescatado por su mujer y otros pasajeros que lograron sostenerlo mientras el avión perdía presión y el caos se apoderaba de la cabina.
El momento de la explosión y el rescate desesperado
El incidente ocurrió mientras Karović dormía. El estruendo lo sacó de su sueño y, en segundos, la presión lo arrastró hacia el exterior del avión. “Es el ruido antes del caos, el que siempre escucho cuando cierro los ojos”, contó el serbio, que ahora debe usar un cuello ortopédico y sigue con dolores intensos.
El hombre, de unos 60 años, sufrió quemaduras por abrasión. (Foto: captura de video X/@GlobalNetw33).
“Lo que recuerdo es la explosión”, afirmó el empresario serbio en una entrevista con The Guardian.
“Soy afortunado”, declaró el hombre. “No recuerdo mucho y todavía me duelen la cabeza y el cuello, pero sigo vivo. Podría haber sido el cinturón de seguridad, el hecho de que todavía estuviera sujeto. Pero tal vez sea el destino. Creo en Dios y le doy gracias todos los días”, agregó.
Su esposa, Svetlana, viajaba tres filas atrás y presenció la escena y ayudó a sostener a su marido por las piernas. “Yo también corrí hacia allí. Ningún tripulante ayudó. Fueron los pasajeros”, contó. Un hombre, que identificaron como un ciudadano albanés, fue clave: primero intentó tapar la ventana con una bolsa, que fue succionada, y luego con una valija, que sí resistió. “Le estaremos eternamente agradecidos”, dijo.

El momento en que Karović quedó “medio adentro y medio afuera” del avión duró entre un minuto y medio y dos minutos.
“Me dijeron que me desmayé dos veces dentro del avión y que mi cara se hinchó y deformó brevemente debido a la presión, a la ráfaga de aire”, comentó Karović sobre el trágico momento.
Críticas a la tripulación y el rol de los pasajeros
El abogado griego de Karović, Vasilis Tsiaras, aseguró que la tripulación quedó paralizada por el miedo y que la asistencia vino solo de los pasajeros. “Todos coinciden en que el personal estaba en shock, temiendo que el avión se estrellara”, afirmó.
Ryanair defendió el accionar de su personal y explicó que, tras la despresurización y el descenso de emergencia, los tripulantes asistieron a Karović, lo trasladaron junto a su esposa y pidieron ayuda médica para el aterrizaje en Tesalónica. Sin embargo, ni Karović ni su esposa recibieron contacto ni apoyo directo de la empresa, según el abogado.
El piloto, en cambio, fue elogiado por seguir los protocolos y realizar el descenso de emergencia de manera correcta. “Manejó la situación muy bien”, sostuvo.
La recuperación y el mensaje del sobreviviente
Karović sigue en recuperación y deberá usar el cuello ortopédico al menos seis semanas, mientras los médicos evalúan si necesita cirugía. El empresario, dueño de una fábrica de aluminio en Serbia y viajero frecuente, confesó que ahora le teme a volar.
“Hay imágenes que vuelven, el ruido de la explosión, el caos, pero quiero recuperarme”, dijo. También reclamó una compensación por lo vivido, más allá de los mails de Ryanair para reprogramar el vuelo.
Antes de cerrar, Karović dejó un consejo: “Siempre usen el cinturón de seguridad. No quiero que nadie pase por lo que yo pasé”.
