
Una ola de incendios de magnitud histórica mantiene en vilo al sudoeste de Europa. En España y Francia, los operativos de emergencia ya desplazaron a casi 270.000 personas de sus hogares ante el vertiginoso avance de las llamas. La situación alcanzó su punto más trágico con la confirmación de la primera víctima fatal en la Comunidad Valenciana, al tiempo que las autoridades de ambos países desplegaron contingentes militares y solicitaron asistencia internacional para intentar frenar el fuego.
En territorio francés, las tareas se concentran de forma prioritaria en la región de Gironda y el departamento de las Landas. El ministro del Interior galo, Laurent Nuñez, informó que solo en la zona de Gironda unas 167.000 personas debieron ser evacuadas, mientras que en las Landas otras 30.000 familias abandonaron sus viviendas ante la densidad del humo asfixiante y la proximidad de los frentes ígneos. Frente a este escenario, que el primer ministro francés Sébastien Lecornu calificó como “sin precedentes”, el gobierno movilizó tropas militares, acondicionó aeronaves A400M para el vertido de retardantes de llama y distribuyó 1,5 millones de mascarillas de protección ambiental.
Por su parte, España atraviesa un panorama crítico centrado en el oeste de la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, donde dos focos principales terminaron fusionándose para consolidar el peor incendio forestal en la historia de la región madrileña. El delegado del gobierno en Madrid, Francisco Martín, confirmó que los desalojos masivos en la zona metropolitana ascendieron a 25.000 vecinos, elevando la cifra global de evacuados en el país ibérico a cerca de 70.000 personas. Las llamas consumieron más de 25.000 hectáreas en el centro del país, en tanto que el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, precisó que en lo que va del año la superficie devastada por el fuego en toda España ya alcanza las 130.000 hectáreas.

La tragedia se cobró su primera víctima mortal en el municipio valenciano de Manises, donde un hombre de avanzada edad falleció luego de que su vehículo resultara alcanzado por las llamas en la zona del barranco del Salt de l’Aigua. Ante la pérdida del vecino, la intendencia local decretó dos días de luto oficial en reconocimiento a la víctima y al esfuerzo de las dotaciones de bomberos que lograron contener ese foco puntual. En paralelo, la Unión Europea activó sus mecanismos de solidaridad internacional, coordinando el envío de aviones hidroaviones Canadair y helicópteros cisterna provenientes de Italia, Grecia, Países Bajos, Portugal, Croacia, Eslovaquia y República Checa para colaborar en la contención de la emergencia ambiental.
