
El deporte tucumano sufrió este sábado una pérdida irreparable con el fallecimiento de Horacio Muratore a los 74 años. Quien fuera presidente de la Federación Internacional de Baloncesto y uno de los dirigentes más influyentes en la historia del deporte argentino dejó un legado imborrable tras más de cuatro décadas dedicadas a la gestión institucional. Contador público egresado de la Universidad Nacional de Tucumán, sus primeros pasos los dio en Tucumán BB, club de sus amores donde jugó y que posteriormente presidió, sirviendo como plataforma para una carrera directiva de alcance global.
Su liderazgo se consolidó inicialmente en la provincia al frente de la Federación Tucumana de Básquetbol entre 1983 y 1992, año en que asumió la presidencia de la Confederación Argentina de Básquetbol. Durante su mandato en la CABB, que se extendió hasta 2008, se sentaron las bases organizativas para el surgimiento de la Generación Dorada, el icónico plantel que conquistó el subcampeonato mundial en Indianápolis 2002 y la histórica medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. En paralelo, su trayectoria internacional avanzó como titular de la Confederación Sudamericana y presidente de FIBA Américas.
El punto culminante de su carrera llegó en 2014, cuando alcanzó un hito inédito para la dirigencia deportiva nacional al ser electo presidente de la FIBA, máximo organismo del básquetbol mundial, cargo que ocupó hasta 2019. Tras completar su gestión, permaneció vinculado a la entidad como presidente de la Fundación FIBA y presidente honorario vitalicio, dejando un recuerdo imborrable tanto en su Tucumán natal como en las más altas esferas del deporte internacional.
