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Tucumán lidera la mortalidad cardiovascular por olas de calor en Argentina

Un estudio científico encabezado por los investigadores Matilde Rusticucci y Francisco Chesini (UBA, UNPAZ y Conicet) ubicó a Tucumán como la ciudad con mayor cantidad de muertes cardiovasculares asociadas a olas de calor en el país, seguida por Neuquén en tasa de incremento relativo.

El trabajo, que evaluó el impacto de las temperaturas extremas en 21 ciudades argentinas entre 2015 y 2019, analizó los picos de mortalidad en tres áreas clave: cardiovascular (con subas significativas en 13 ciudades), respiratoria (10 ciudades) y renal (con fuerte incremento en la mayor parte del territorio nacional).

Factores climáticos y urbanos: por qué el calor golpea en el NOA

La combinación de geografía local, infraestructura urbana y dinámicas atmosféricas explica la vulnerabilidad del norte argentino ante los eventos de calor extremo:

  • Corredor cordillerano: La masa de aire caliente que ingresa desde el norte desciende hacia el sur encajonada por la cordillera de los Andes, afectando de manera directa a la franja centro-oeste y al NOA.
  • Umbrales diferenciados de alerta: El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) activa las alertas térmicas con parámetros propios según la región. En Tucumán y Mendoza, el nivel de riesgo se dispara con máximas que alcanzan los 35 °C y mínimas que no bajan de los 20 °C a 22 °C, lo que impide la recuperación térmica nocturna del cuerpo.
  • Efecto “Isla de Calor”: La alta concentración de asfalto y hormigón en zonas urbanizadas retiene la radiación solar durante el día y la libera de noche. En sectores con corredores angostos o deficiencias en el acceso a servicios básicos, el estrés térmico se multiplica.

El espejo europeo y la proyección para el verano en el país

Mientras Europa registra cifras de mortalidad récord asociadas a domos de calor e incendios forestales —impulsadas por un calentamiento continental acelerado—, los especialistas señalan diferencias estructurales con el hemisferio sur. La presencia de vastas masas oceánicas alrededor del Cono Sur actúa como un amortiguador térmico natural, absorbiendo parte del calor atascado.

De cara a la próxima temporada estival, la evolución del fenómeno El Niño será determinante: si se consolida hacia fines de la primavera, el incremento en la nubosidad y las precipitaciones podría moderar las temperaturas extremas; de lo contrario, la escasez de lluvias potenciará la ocurrencia de nuevas olas de calor.

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