
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, descartó de forma categórica cualquier tipo de intervención o asistencia por parte del Estado nacional para auxilio de las millones de familias argentinas que incurrieron en mora tras endeudarse con tarjetas de crédito para cubrir gastos cotidianos de primera necesidad. Durante una entrevista televisiva en A24, el titular de la cartera económica calificó el flagelo de las deudas familiares y la morosidad récord como “un tema entre privados” en el que el Gobierno no debe interceder.
Ejes principales de la postura oficial
El ministro remarcó que el endeudamiento responde a un vínculo comercial directo entre las entidades financieras y los usuarios. “Hay que diferenciar: el punto es que es un tema entre privados, o sea, es un banco dándole un crédito a otro privado. Tampoco hay mucho que nosotros podamos hacer ahí”, argumentó.
Caputo reveló que desde el Ejecutivo se advirtió oportunamente a las instituciones financieras por el otorgamiento de préstamos a tasas elevadas respecto a la evolución salarial: “Le dijimos a más de un banco: ‘Si estás prestando plata al 10% mensual, los sueldos crecen al 2%, lo más probable es que esta gente no te pague'”. Al ser repreguntado sobre la posibilidad de generar mecanismos de alivio frente al cobro de intereses desregulados por parte del sistema bancario, el funcionario justificó la inacción estatal apelando al concepto de hazard moral (riesgo moral): “Cada uno nos tenemos que hacer cargo de nuestras decisiones. Porque si yo te ayudo a vos porque tomaste mal un crédito… yo no sé si vos tomaste mal el crédito porque no llegabas a fin de mes o porque alguien te había contado que Milei se iba”.
El contexto de las familias y la desregulación bancaria
La tajante respuesta del ministro se da en un escenario complejo para el consumo masivo. De acuerdo con estudios de la consultora Opina Argentina, aproximadamente la mitad de los hogares del país recurrió al endeudamiento para solventar costos esenciales como la alimentación.
Pese a que el Gobierno confía en que los niveles de mora irán contrayéndose gradualmente mediante la refinanciación de las entidades privadas, el costo del financiamiento para los saldos de tarjetas de crédito alcanza en la actualidad tasas de hasta un 500%. Este esquema tarifario se consolidó tras la aplicación de las medidas de desregulación financiera implementadas mediante el DNU oficial, instrumento que eliminó los topes máximos que regulaban el cobro de intereses compensatorios y punitorios por parte de los bancos.
