
FECHAS. En los entornos gubernamentales dan por hecho que el Sumo Pontífice llegará al país en los primeros días de noviembre.
El Gobierno nacional da por confirmada la visita del papa León XIV a la Argentina entre el domingo 8 y el miércoles 11 de noviembre, aunque el anuncio formal será realizado por la Santa Sede y podría conocerse en las próximas horas. La escala formará parte de la primera gira del pontífice por América del Sur, que comenzará en Uruguay y finalizará en Perú.
La Casa Rosada y la Cancillería trabajan sobre un programa de tres días que incluiría actividades en la ciudad de Buenos Aires, una misa en la Basílica de Luján y un breve traslado a Córdoba. Una de las celebraciones centrales se realizaría al pie del Monumento de los Españoles, en la intersección de las avenidas del Libertador y Sarmiento, en Palermo.
El itinerario definitivo será difundido después de la confirmación oficial del Vaticano. Como ocurre antes de cada viaje papal, los lugares, horarios y desplazamientos permanecen sujetos a modificaciones durante la etapa de organización.
La certeza que transmiten en el Gobierno se apoya en las gestiones encabezadas por el canciller Pablo Quirno, a quien Javier Milei encomendó hace varios meses recomponer los vínculos con el Vaticano y con la Conferencia Episcopal Argentina.
Dentro del organigrama de la Cancillería funciona la Secretaría de Culto y Civilización de la Nación, conducida por Agustín Caulo, quien estuvo la semana pasada en el Vaticano como parte de los contactos institucionales.
León XIV iniciaría su recorrido regional en Uruguay y lo concluiría en Perú, país que considera su patria adoptiva. El pontífice obtuvo la nacionalidad peruana en agosto de 2015 después de desarrollar durante años una tarea misionera con la comunidad agustina en zonas de elevada vulnerabilidad social.
Quirno viajó en febrero del año pasado al Vaticano y le entregó personalmente al Papa una carta de Milei con la invitación para visitar la Argentina.
Meses antes, el vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal Argentina, César Daniel Fernández, había transmitido el deseo conjunto de la Iglesia local de recibir al sucesor de Francisco. Otros obispos reiteraron esa aspiración durante audiencias privadas y encuentros formales con León XIV.
La posibilidad de un anuncio inminente ganó fuerza el viernes pasado, cuando el nuevo nuncio apostólico en la Argentina, Michael Wallace Banach, presentó sus cartas credenciales al Presidente en la Casa Rosada.
Otro paso considerado decisivo fue la asunción de Keiko Fujimori como presidenta de Perú, concretada el martes pasado. En una de sus primeras actividades oficiales, la mandataria visitó a los obispos reunidos en la Conferencia Episcopal Peruana y garantizó el respaldo de su Gobierno a la organización: “Garantizaremos una visita exitosa del papa León XIV”.
Banach se presentará públicamente ante la Iglesia argentina este jueves a las 11, durante una misa que presidirá en la Catedral Metropolitana. Estará acompañado por varios obispos y la ceremonia servirá para agradecer su llegada al país y pedir por la misión que el pontífice le confió al servicio de la comunidad católica local.
El nuncio también entregará al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, las credenciales que lo acreditan como representante del Santo Padre ante la Iglesia del país.
Los preparativos logísticos ya comenzaron. A fines de junio llegó a la Argentina una misión de avanzada del Vaticano para estudiar posibles recorridos y traslados.
La primera delegación estuvo integrada por cuatro funcionarios de la Secretaría de Estado y del área de Comunicación de la Santa Sede. En las próximas semanas se espera la llegada de otro equipo para profundizar la organización de la visita, que será la primera de un papa a la Argentina en 39 años.
En mayo, Quirno había anticipado a Milei que podían esperarse novedades. “Vine a reunirme con el presidente Milei para darle ‘la buena noticia’ que hará feliz a todo el pueblo argentino. Solo resta definir la fecha… ¡qué linda primavera!”, expresó entonces.
La preparación del viaje coincide con una etapa de mayor acercamiento entre el Gobierno y la Iglesia. Durante una reunión con Banach, el canciller destacó las coincidencias y la posibilidad de trabajar sobre objetivos comunes.
“La Argentina y la Santa Sede reafirmamos los fuertes lazos históricos y el afecto mutuo que nos unen. Seguiremos consolidando esta etapa de profunda cercanía y diálogo fraterno, fortaleciendo juntos una agenda de trabajo cada vez más estrecha basada en valores compartidos”, señaló posteriormente la Cancillería.
León XIV sostiene un estilo mesurado y reflexivo, aunque incisivo en sus mensajes. Su pontificado conserva la línea social de Francisco, con insistentes llamados a la paz, la atención de las personas excluidas por la pobreza y la necesidad de colocar la economía al servicio del ser humano.
La Iglesia argentina también profundizó sus reclamos por una mayor sensibilidad ante el sufrimiento social. En sus intervenciones más recientes expuso la situación de las personas con discapacidad y cuestionó a quienes se esconden “en cuevas de corrupción para volverse ricos”.
La expresión fue utilizada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, durante el último tedeum por el 9 de Julio, celebrado ante Milei en la Catedral Metropolitana.
Juan Pablo II fue el único pontífice que visitó la Argentina durante el ejercicio de su papado. Llegó por primera vez en junio de 1982, en los tramos finales de la guerra de Malvinas y semanas después de una gira pastoral por Inglaterra, Escocia y Gales.
El segundo viaje se produjo en abril de 1987. Fue una visita más extensa y planificada, durante la cual el papa polaco fue recibido por el entonces presidente Raúl Alfonsín.
Francisco, elegido en marzo de 2013 y fallecido en abril de 2026, nunca regresó a la Argentina durante su pontificado.
Antes de convertirse en Pío XII, el cardenal Eugenio Pacelli había visitado Buenos Aires en 1934 para participar del Congreso Eucarístico Internacional. Fue elegido pontífice años después.
Otro antecedente se remonta al siglo XIX. Giovanni Maria Mastai Ferretti permaneció en la Argentina entre 1823 y 1824, dos décadas antes de ser elegido papa y adoptar el nombre de Pío IX.
La llegada de León XIV tendrá así un significado religioso, diplomático e histórico. Mientras continúan los preparativos en Buenos Aires, Luján y Córdoba, la comunicación de la Santa Sede será el paso final para oficializar las fechas y revelar el programa completo.
