
La distribuidora de energía eléctrica confirmó que los incrementos que impactan en las facturas de julio y agosto alcanzan al 38% en usuarios residenciales y al 44% en comercios. Detrás del argumento de los “desfasajes normativos”, la empresa atribuye los montos finales a la quita de subsidios nacionales, mientras deja la puerta abierta a un nuevo ajuste tarifario.
Las facturas de luz volvieron a generar indignación entre los usuarios tucumanos. En un contexto económico complejo para los bolsillos de las familias y la rentabilidad de las pymes locales, la Empresa Distribuidora de Energía de Tucumán (EDET) confirmó incrementos acumulados que impactan de lleno en las boletas emitidas a partir de mediados de julio.
Según declaraciones del vocero de la compañía, Guillermo Autino, las subas promedio se ubican en un 38% para los usuarios residenciales y ascienden hasta un 44% para el sector comercial. La explicación corporativa sostiene que el golpe actual no responde a una medida reciente, sino al traslado diferido de las resoluciones tarifarias aprobadas en abril y mayo, cuyo impacto tarda en materializarse en las lecturas domiciliarias debido a los tiempos de facturación.
Desfasaje de facturación y el rol del ERSEPT ante posibles nuevos aumentos
Desde la distribuidora sostienen que los montos vigentes combinan la actualización del Valor Agregado de Distribución (VAD) —obtenido a través de la Revisión Tarifaria Integral (RTI)— con el incremento del precio mayorista de la energía fijado por la Secretaría de Energía de la Nación.
Sin embargo, el panorama tarifario dista de estar estabilizado. Al ser consultado sobre la posibilidad de futuros retocados en las facturas, Autino evitó dar precisiones sobre los pasos de la administración central, pero dejó la puerta abierta a nuevas subas. El vocero aclaró que cualquier variación en el precio de la energía determinado por la Nación requiere para su aplicación local una resolución del Ente Único Regulador de Servicios Públicos de Tucumán (ERSEPT), organismo que debe validar los cuadros para que se trasladen a la tarifa final.
Esta dependencia administrativa abre un interrogante central para los usuarios: la inminencia de nuevos cuadros tarifarios supeditados a la firma del ente regulador provincial, en un circuito donde los aumentos terminan trasladándose de forma diferida pero sistemática.
Quita de subsidios y recorte de topes: la combinación que multiplica la tarifa
Más allá del aumento del costo por kilovatio, uno de los factores que explica la magnitud de los montos finales es la reestructuración del esquema de subsidios implementado por la Nación, un punto en el que se cruzan el menor respaldo estatal con la facturación a precio pleno de EDET.
- Reducción del tope subsidiado: Meses atrás, las categorías residenciales con subsidio contaban con bloques de consumo bonificado de entre 300 y 350 kWh mensuales. Con la nueva normativa, ese límite descendió a 150 kWh mensuales para determinados períodos del año.
- Impacto del excedente: Todo consumo que supere la valla de los 150 kWh se cobra al valor pleno del mercado, lo que genera saltos exponenciales en el total a pagar incluso ante variaciones menores en el uso de electrodomésticos.
- Efecto acumulado: La quita de subsidios combinada con la actualización del VAD hace que las boletas correspondientes a julio y agosto registren los picos de facturación más altos en lo que va del año.
Así, la distribuidora descarga la responsabilidad del impacto en la combinación del ajuste nacional y las resoluciones del ERSEPT, mientras el usuario tucumano enfrenta boletas con montos récord en medio de un servicio cuyo nivel de prestación permanece bajo la constante mirada crítica de la comunidad.
