
Un grupo de detenidos alojados en la dependencia del sur tucumano inició una revuelta con barricadas, armas de fabricación casera e intentos de fuga. La intervención de la Guardia de Infantería y el uso de munición de goma permitieron controlar la situación tras el ataque a un agente.
Momentos de alta tensión se registraron en la Comisaría de Juan Bautista Alberdi cuando varios reclusos iniciaron un levantamiento en el área de calabozos, lo que obligó a activar la alerta máxima y desplegar un operativo de contención en la dependencia.
Los internos bloquearon el acceso principal con una barricada armada con colchones y frazadas, y amenazaron al personal de guardia utilizando varillas de hierro afiladas.

Ataque con arma blanca, disparos de disuasión e intento de fuga
La gravedad del escenario requirió la presencia de refuerzos de la Guardia de Infantería para contener el avance del conflicto:
Durante el enfrentamiento, un recluso atacó al agente Fabricio Acosta con una “chuza” metálica, provocándole una herida punzante en el muslo. El efectivo debió ser trasladado de urgencia al hospital de la zona para su atención médica.
Ante los choques entre los propios reclusos y la agresión al personal, las fuerzas de seguridad emplearon escopetas con postas de goma para restablecer el orden, mientras se entablaba una negociación para desarmar la barricada.
Al momento de despejarse el portón de ingreso, un grupo de detenidos intentó salir corriendo hacia el exterior, pero fue neutralizado y reducido por los agentes en el patio interno de la comisaría.
Requisa e intervención de la Unidad Fiscal
Tras la pacificación del recinto, el personal policial llevó a cabo una inspección minuciosa dentro de las celdas:
- Secuestro de elementos prohibidos: Los peritos incautaron armas blancas artesanales, “puntas” confeccionadas con hierro estructurado y teléfonos celulares.
- Acciones judiciales: La Unidad Fiscal correspondiente tomó intervención en la causa, iniciando actuaciones formales por los delitos de lesiones, atentado y resistencia a la autoridad contra los reclusos identificados como cabecillas de la revuelta.
