
Este miércoles, Carlos Alberto Vega, excapitán de Inteligencia del Ejército, fue condenado a 12 años de prisión por la sustracción, retención y ocultamiento del tucumano Marcos Ramos, el nieto recuperado número 128.
En el fallo, el tribunal Oral Federal también solicitó al Poder Ejecutivo Nacional “la preservación y el fortalecimiento del Banco Nacional de Datos Genéticos”.
El hecho ocurrió en 1976, durante la última dictadura cívico militar, cuando un grupo de tareas secuestró a los medio hermanos Marcos Ramos, de un año, y Elías Ismael Suleimán, de ocho.
La madre de ambos, Rosario del Carmen Ramos, fue secuestrada en varias ocasiones y vista por última vez a finales de 1976. Por su parte, su padre, Pastor Dante Campos, se encontraba en la clandestinidad al momento del nacimiento de Marcos y permanece desaparecido.
Tras ser llevados a una casa en Tafí Viejo, los hermanos fueron separados. Elías logró huir, pero Marcos fue entregado a Víctor Lucio Sánchez, personal civil de Inteligencia, quien lo inscribió falsamente como hijo suyo y de su esposa, Ilda Sánchez. Ambos fallecieron.
Marcos soportó violentos castios durante su infancia y fue criado con una identidad fals. Gracias a la incesante búsqueda de su medio hermano, recuperó su identidad en 2018.
Luego, Marcos fue apropiado por un informante civil bajo el mando de Vega, quien le entregó el bebé secuestrado. El exmilitar no sólo fue condenado por esta apropiación, sino también por el intento de adulterar el estado civil del mayor de los hermanos. Ambos delitos fueron declarados crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, Vega cumplirá la pena con monitoreo electrónico.
