
Comprar los mismos productos en distintas provincias argentinas puede representar diferencias importantes en el precio final. Un relevamiento elaborado por la Universidad de San Andrés (UdeSA), a partir de datos de la Secretaría de Comercio, permitió medir esas diferencias y establecer cómo se posiciona cada jurisdicción frente al promedio nacional.
En ese mapa, Tucumán aparece cerca de la media del país, aunque con precios levemente inferiores: según el estudio, la provincia registra valores 0,9% por debajo del promedio nacional.
La diferencia ubica a Tucumán lejos de los extremos del ranking, tanto de las jurisdicciones donde el costo de la canasta analizada es más elevado como de aquellas donde se encuentran los precios más bajos.
¿Cuáles son las provincias más caras y más baratas?
El relevamiento muestra diferencias entre las distintas regiones del país. La Pampa aparece como la provincia con los precios más elevados, con valores 8,1% superiores al promedio nacional.
Le siguen:
- Santa Cruz: +7,4%.
- Chubut: +7,1%.
- Neuquén: +6,4%.
En el otro extremo se encuentra Chaco, con precios 4,5% inferiores al promedio nacional. Luego aparecen Corrientes, con -4%, y Entre Ríos, con -3,5%.
La diferencia entre las jurisdicciones que encabezan y cierran el ranking muestra que el precio de una misma canasta puede variar de manera considerable dependiendo del lugar donde se realice la compra.
Tucumán, cerca del promedio nacional
Dentro de este escenario, Tucumán registra una diferencia de apenas -0,9% respecto del promedio nacional.
El dato ubica a la provincia en una posición intermedia y muestra que, de acuerdo con este relevamiento, el nivel general de precios tucumano no se encuentra entre los más altos ni entre los más bajos del país.
La situación también permite diferenciar entre el comportamiento de los precios y el poder adquisitivo de los habitantes. Que una provincia tenga precios cercanos al promedio nacional no significa necesariamente que sus habitantes tengan el mismo poder de compra que quienes viven en otras jurisdicciones.
La Patagonia concentra los precios más elevados
El análisis por regiones muestra una tendencia más marcada. La Patagonia aparece como la zona con mayores precios, con valores 6,6% superiores al promedio nacional.
En el otro extremo, la región de Ciudad de Buenos Aires presenta valores inferiores al promedio. La diferencia entre los extremos regionales alcanza los 10,5 puntos porcentuales.
La dispersión promedio entre las nueve categorías de productos relevadas durante agosto fue de 8,1%.
Al analizar los productos de manera individual, las diferencias pueden ser todavía mayores. Por ejemplo, los lácteos registraron precios 10,3% superiores al promedio nacional en la Patagonia, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires fueron 10,1% inferiores.
La misma tendencia aparece en productos de higiene y perfumería, que fueron relevados con valores 9,8% más altos en la Patagonia.
Por qué una misma compra cuesta distinto según la provincia
Uno de los principales factores que explican las diferencias es la logística.
El economista Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, señaló que las mayores distancias entre los centros de producción y distribución y los lugares de consumo generan mayores costos de transporte, almacenamiento y energía.
También intervienen otros factores, como los alquileres, los salarios, los servicios y la escala de cada mercado.
En mercados con menor población, además, los costos fijos de distribución deben repartirse entre una cantidad menor de productos vendidos. Esto puede incrementar el costo logístico por unidad.
El economista Diego Piccardo, de Fundación Libertad y Progreso, explicó que este efecto es particularmente importante en los productos que requieren condiciones especiales de traslado.
“Abastecer una región con poca población significa repartir los costos de transporte, almacenamiento y distribución entre menor cantidad de productos vendidos”.
Carnes y lácteos, entre los productos más sensibles
Los productos perecederos son particularmente sensibles a las diferencias regionales.
Carnes y lácteos requieren cadena de frío, reposición frecuente y menores tiempos de almacenamiento, además de presentar mayores riesgos de pérdida por vencimiento o deterioro.
Por ese motivo, el traslado hacia regiones alejadas de los principales centros de producción puede tener un impacto significativo sobre el precio que finalmente paga el consumidor.
Di Pace señaló que las diferencias superiores al 30% que pueden observarse en algunos rubros no necesariamente significan que el productor cobre ese porcentaje adicional.
“Buena parte de la brecha puede generarse en las etapas intermedias de distribución y comercialización”.
Los salarios también influyen en el precio final
Otro elemento que aparece en el análisis es el nivel de ingresos de cada provincia.
Neuquén, Santa Cruz y Chubut se encuentran entre las jurisdicciones con los salarios promedio más elevados del sector privado formal, una situación vinculada en buena medida con actividades como petróleo, gas y minería.
Los mayores ingresos pueden incrementar la capacidad de consumo y, en determinados mercados, permitir que los comercios sostengan precios más elevados.
Sin embargo, los especialistas advierten que un salario más alto no necesariamente implica un mayor poder adquisitivo.
“Si una persona gana 30% más pero la canasta que consume cuesta 40% más, en términos reales puede estar peor”.
Por eso, para comparar el costo de vida entre provincias no alcanza con observar únicamente cuánto cuestan los productos o cuánto ganan los trabajadores: es necesario analizar ambas variables conjuntamente.
Las diferencias también aparecen dentro de una misma provincia
El economista Daniel Garro, director de Value International Group, planteó que las diferencias de precios no se producen únicamente entre provincias, sino también entre ciudades y regiones dentro de un mismo territorio.
Uno de los ejemplos mencionados fue San Juan, donde el crecimiento de las inversiones vinculadas con la actividad minera generó una mayor demanda de viviendas y provocó un incremento de los alquileres.
Según esta mirada, los niveles de productividad, ingresos, demanda y actividad económica de cada territorio terminan generando diferentes estructuras de precios.
Tucumán queda lejos de los extremos
El relevamiento de la Universidad de San Andrés ofrece así una fotografía de las diferencias de precios que existen actualmente entre las distintas jurisdicciones argentinas.
Tucumán, con precios 0,9% inferiores al promedio nacional, queda prácticamente alineada con la media del país.
El dato resulta especialmente relevante en un contexto donde las diferencias territoriales no dependen únicamente de la inflación general, sino también de factores como la distancia a los centros de producción, los costos logísticos, la escala de los mercados, los salarios y el nivel de demanda.
En definitiva, el precio de una misma canasta no es igual en todo el país, y la ubicación geográfica continúa siendo un factor determinante para explicar cuánto termina pagando cada consumidor.

