
Pablo Salvador Pitali, principal sospechoso por el crimen de Yudith Nazarena Jerez, fue operado de urgencia tras descubrirse que tenía un disparo en la sien. La Justicia convirtió su aprehensión en detención mientras avanza la investigación.
La investigación por el femicidio de Yudith Nazarena Jerez, de 36 años, ocurrido en el paraje La Cañada, departamento Graneros, sumó un nuevo elemento en las últimas horas: Pablo Salvador Pitali, de 39 años y pareja de la víctima, presentaba un disparo en la sien derecha que inicialmente habría sido confundido con un golpe.
El hombre fue trasladado al Hospital Ángel C. Padilla, donde debió ser intervenido quirúrgicamente de urgencia. Actualmente permanece internado en terapia intensiva, bajo coma inducido y con asistencia respiratoria mecánica.
Según la hipótesis que investiga el Ministerio Público Fiscal, después de agredir a Yudith y efectuar los disparos que provocaron su muerte, Pitali habría utilizado la misma arma para dispararse en la cabeza y luego se habría recostado en una habitación contigua.
Cómo encontraron a Yudith Jerez
El crimen fue descubierto el lunes 6 de octubre, luego de que Yudith no asistiera a un encuentro familiar previsto en Juan Bautista Alberdi.
Ante la falta de respuestas, su hermano y su padre se dirigieron hasta la vivienda ubicada en La Cañada. Allí encontraron a la mujer sin vida en el dormitorio matrimonial.
De acuerdo con la investigación, presentaba graves traumatismos en el cráneo y dos impactos de bala en la zona abdominal.
Durante el procedimiento, los efectivos revisaron la vivienda y encontraron a Pitali recostado en una cama de una habitación contigua. Estaba cubierto, llevaba un buzo con capucha y tenía manchas pardorrojizas en la ropa.
Según consta en la investigación, cuando fue esposado habría pronunciado espontáneamente: “Yo he sido”.
La presencia de familiares de la víctima generó momentos de tensión en el lugar y fue necesaria la intervención de personal de Infantería para retirar al sospechoso y trasladarlo.
El disparo que inicialmente pasó inadvertido
La lesión que presentaba Pitali fue descubierta durante la tarde, cuando integrantes del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) se disponían a realizarle un barrido electrónico para determinar si tenía residuos de disparo en las manos.
Los peritos advirtieron entonces que lo que parecía ser un hematoma alrededor de uno de sus ojos podía corresponder, en realidad, a un orificio de entrada de proyectil en la zona de la sien.
El sospechoso había podido caminar y hablar con los agentes, mientras la capucha habría contribuido a ocultar la herida.
Tras recibir una primera atención en el hospital de Alberdi, fue trasladado al Padilla. Una tomografía confirmó que tenía un proyectil alojado en la cavidad craneal y debió ser sometido a una cirugía de urgencia.
Qué encontraron los investigadores
En la vivienda donde ocurrió el femicidio, los peritos secuestraron dos vainas servidas, restos hemáticos y una pistola calibre .22.
Además, el proyectil extraído de la cabeza de Pitali será sometido a un cotejo balístico para determinar si fue disparado por la misma arma utilizada en el crimen de Yudith.
Las pericias serán determinantes para reconstruir la secuencia del hecho y establecer cómo fueron efectuados los disparos.
La Justicia convirtió la aprehensión en detención
Mientras Pitali continúa internado, la Justicia también avanzó sobre su situación procesal.
Como el estado de salud del sospechoso le impide actualmente comparecer ante un juez, la Fiscalía de Homicidios del Centro Judicial Concepción solicitó que la aprehensión fuera convertida en detención.
La medida busca mantenerlo bajo custodia mientras continúa la investigación y hasta que pueda realizarse la audiencia correspondiente.
La causa se investiga como femicidio, delito que contempla una pena de prisión perpetua. Pitali permanece internado en el Hospital Padilla bajo custodia, mientras la Justicia aguarda su evolución para avanzar con las próximas medidas del proceso.
