
En la Argentina, el Día de la Madre se celebra cada tercer domingo de octubre, una fecha singular que diferencia al país de la tendencia internacional. El origen de este festejo combina la tradición litúrgica de la Iglesia Católica instituidora de la Maternidad de la Virgen María con decisiones político-administrativas y costumbres de la economía familiar.
El antecedente histórico de la fecha se remonta a 1931, cuando el papa Pío XI fijó la festividad eclesiástica de la Maternidad de la Virgen María el 11 de octubre. Durante la gestión de facto de José Félix Uriburu, la Argentina adoptó la conmemoración mariana para homenajear a las madres, corriendo la jornada festiva al domingo más próximo para asegurar el descanso laboral y el encuentro en el seno familiar. Con el paso de las décadas, la costumbre popular fijó definitivamente el festejo en el tercer domingo de octubre, respondiendo de manera práctica a la disponibilidad de ingresos mensuales en los hogares.
Esta fecha primaveral contrasta con la mayoría de los países del mundo, como Estados Unidos, Brasil, Chile y Colombia, que festejan la efeméride durante el segundo domingo de mayo, o España, que lo hace el primer domingo del mismo mes. A pesar de los cambios en el calendario litúrgico tras el Concilio Vaticano II y las disposiciones internacionales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la tradición argentina mantiene plenamente su vigencia como una de las conmemoraciones familiares más relevantes del país.
