
El deterioro del poder adquisitivo y el incremento de los gastos fijos están profundizando las dificultades económicas de la clase media argentina. Según un relevamiento de la consultora Zentrix, el 51,4% de los hogares de este sector agota sus ingresos antes de terminar el mes, mientras que el 47,1% contrajo deudas durante los últimos seis meses.
Uno de los datos más preocupantes es que el 29% recurrió al financiamiento para afrontar tarifas y servicios, una proporción considerablemente superior a la registrada entre las familias de ingresos bajos y altos.
Los resultados corresponden al Monitor de Opinión Pública (MOP) de septiembre, que también reveló que el 45,6% de los hogares de clase media que se endeudaron utilizó esos recursos para cubrir necesidades esenciales, como alimentación y salud.
La presión de los servicios públicos constituye una de las principales diferencias respecto de otros sectores sociales. Mientras que el 29% de los hogares de clase media que tomó deuda lo hizo para pagar tarifas, esa proporción fue del 18,2% en la clase baja y apenas del 4,7% en la alta.
Desde Zentrix explicaron que el peso de los gastos fijos sobre los presupuestos familiares podría estar empujando al endeudamiento incluso a hogares que no se consideran económicamente vulnerables.
El problema se agrava porque las obligaciones financieras contraídas para completar un mes deben cancelarse con los ingresos del siguiente. De esa manera, las cuotas reducen anticipadamente el dinero disponible y pueden generar la necesidad de solicitar nuevos préstamos.
La consultora advirtió que esta dinámica amenaza con transformar las dificultades transitorias de pago en un problema estructural de morosidad.
El fenómeno no se limita a la clase media. A nivel nacional, dos de cada tres argentinos se quedan sin dinero a más tardar el día 20 de cada mes, mientras que casi cuatro de cada diez agotan sus ingresos durante la primera quincena.El relevamiento mostró que solamente el 34% consigue llegar a fin de mes con sus recursos y apenas el 9,8% tiene capacidad de ahorro.
En ese contexto, el 56,2% de los encuestados reconoció haberse endeudado durante los últimos seis meses.
Entre quienes recurrieron al crédito, el 55,1% destinó los fondos a gastos básicos, el 21,3% a tarifas y servicios y solamente el 11,8% a la adquisición de bienes durables.
Los resultados reflejan un cambio en la función del financiamiento: para una parte importante de la población, los préstamos dejaron de utilizarse principalmente para realizar compras extraordinarias y comenzaron a funcionar como un complemento de los ingresos habituales.
La percepción sobre los salarios también confirma las dificultades. En septiembre, el 81,8% de los consultados consideró que sus remuneraciones no conseguían superar la inflación.
Según Zentrix, desde marzo esa evaluación negativa se mantiene por encima del 81% y alcanzó un máximo del 87,4% en julio.
Las diferencias entre los sectores sociales muestran que el endeudamiento tiene características muy distintas según el nivel de ingresos.
En la clase baja, el 59,6% de los hogares no consigue sostener sus gastos más allá del día 15 y el 83,3% agota sus recursos antes del día 20.
Además, solamente el 0,9% logra ahorrar y el 68,1% contrajo deudas recientemente. Entre estos últimos, el 65,5% utilizó el dinero para necesidades básicas.
En el extremo opuesto, apenas el 20% de los hogares de clase alta se queda sin ingresos antes de finalizar el mes y el 61,9% consigue reservar una parte de sus recursos.
En ese segmento, el 36,5% tomó deuda, pero el destino del financiamiento fue diferente: el 63,4% lo utilizó para comprar bienes durables.
De esta manera, mientras los sectores de mayores ingresos recurren al crédito principalmente para financiar decisiones de consumo, los hogares más vulnerables lo utilizan para sostener gastos indispensables.
La situación también resulta especialmente complicada para los argentinos menores de 40 años.
En ese grupo, el 72% agota sus ingresos antes del día 20, apenas el 3% consigue ahorrar y el 60,9% solicitó financiamiento durante los últimos seis meses.
La falta de reservas económicas aumenta la exposición de estas familias ante gastos imprevistos y reduce su capacidad para afrontar nuevas obligaciones financieras.
El informe también analizó la opinión de los argentinos sobre la intervención del Estado frente al aumento de la morosidad.
El 67% de los encuestados consideró necesaria alguna participación estatal para abordar el problema, aunque las preferencias se concentraron principalmente en establecer reglas para el mercado crediticio.
Entre quienes respaldaron esa intervención, el 61,3% se manifestó a favor de regular las condiciones y el otorgamiento de préstamos, mientras que el 23,6% prefirió mecanismos de refinanciación mediante el Banco Central.
Solamente el 7,5% apoyó la condonación de deudas por ley.
Para Zentrix, estos resultados indican que la demanda social apunta más a garantizar condiciones de financiamiento sostenibles que a implementar mecanismos generalizados de perdón de obligaciones.
El relevamiento también mostró una diferencia entre la percepción de la economía nacional y la evaluación de las finanzas personales.
Mientras el 61,5% calificó negativamente la situación económica del país, el 39,3% consideró mala su propia situación.
La mirada crítica sobre la economía argentina alcanzó al 70,7% de los encuestados de clase baja, al 56,5% de la clase media y al 42,9% de los sectores de mayores ingresos.
Entre los menores de 40 años, la evaluación negativa llegó al 69,1%.
La consultora señaló que la diferencia entre el deterioro de los ingresos y la percepción individual podría estar relacionada con la utilización de créditos y la reducción del consumo para sostener los presupuestos familiares, aunque aclaró que el estudio no mide directamente ese mecanismo.
El informe concluyó que el principal problema económico de los hogares argentinos ya no se limita al nivel de sus ingresos, sino también a la cantidad de días que esos recursos permiten cubrir.
En el caso de la clase media, el incremento de las tarifas, la pérdida de poder adquisitivo y la utilización creciente del crédito para financiar gastos corrientes configuran un escenario de mayor vulnerabilidad.
Según Zentrix, si estas condiciones persisten, las dificultades para cancelar las deudas podrían extenderse y aumentar la morosidad dentro del sistema financiero.
La advertencia central es que el endeudamiento destinado a cubrir necesidades habituales no resuelve la insuficiencia de ingresos: puede trasladarla al mes siguiente y profundizar las dificultades económicas de las familias.
