
En medio de las internas por los cierres electorales en las provincias, se mete un nuevo debate interno entre las tribus del Gobierno: la fórmula presidencial para intentar ganar la reelección.
En medio de las internas en la Casa Rosada por los cierres electorales en las provincias, se mete un nuevo debate interno entre las tribus del Gobierno: la fórmula presidencial para intentar ganar la reelección de Javier Milei.
Patricia Bullrich está casi resignada en su intentona de ser presidenta. Estados Unidos la bajó: “Nuestro candidato es Milei”, le avisaron. Pato ahora va por lo que considera su premio mayor: ser vicepresidenta. Aunque ese plan estará atado al rumbo económico de Milei de acá a marzo, mes donde la senadora decidirá si juega sola o no.
En el sector de Santiago Caputo la ven como el tabique ideal para frenar las aspiraciones del sector del karimenemismo para ocupar ese lugar.
La primera opción de Karina Milei podría ser Martín Menem para ser parte de la fórmula de su hermano. Algunos dan cuenta de que hasta podría ir ella misma en una fórmula Milei-Milei. Otros en La Libertad Avanza descartan ese plan: “Karina no quiere ese lugar”, dicen.
Desde el entorno de Menem niegan que el presidente de la cámara de Diputados quiera ir a ese lugar: “Martín va a estar siempre en donde el Presidente quiera o lo necesite. Martín siempre dice lo mismo: ‘la compañera de fórmula de Javier tiene que ser una mujer pura de La Libertad Avanza y del interior. Hay que potenciar a las provincias’, pide”, expresaron desde su entorno a El Destape.
En el Gobierno gira la dicotomía de dejar suelta a Bullrich sin la vicepresidencia con el riesgo de que juegue sola. O sumarla a la fórmula con otro riesgo: estar en el primer lugar de sucesión para un posible segundo mandato.
Hay una realidad que pegó fuerte para Bullrich: desde que jugó a ser oposición de Milei empezó a caer en su imagen positiva. Es un común denominador de la mayoría de las encuestas del último trimestre. Pasó de estar primera a cuarta en los rankings entre la dirigencia política.
Un síndrome que también sufrió Victoria Villarruel en su momento: gozaba de buena imagen y buen diferencial pero cuando rompió con Milei empezó a caer en las encuestas estrepitosamente.
Desde el sector de Santiago Caputo hay simpatía para con Bullrich y siempre fueron contemplativos con las críticas que hacía para con la economía.
Hay un juego silencioso ahí: a Karina Milei y a los Menem les sirve las críticas de Pato a la economía. Es parte del reclamo en privado de ese sector para con Luis Caputo. El karimenemismo quiere que se empiece a sentir en la calle pronto la recuperación económica para empezar a creer en serio en la reelección de Milei. El ministro de Economía responde que “la política mete ruido” y pide cerrar alianzas electorales en las provincias ya mismo.
En medio de este ruido empieza a jugarse el compañero de fórmula de Milei que enfrenta a los bandos de cada lado de la Rosada: Bullrich y Menem están en el centro de la disputa de ese ring.
