
El EMAE del Indec cayó en el registro interanual y se mantuvo casi planchado en la comparación intermensual, sin revertir la fuerte caída de julio.
Argentina entrará oficialmente en recesión dentro de un mes por la fuerte caída de la industria, el comercio y la construcción, que ya no llega a compensar el crecimiento de la energía y la minería.
Esa es la conclusión que surge del último informe del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) que el Indec dio a conocer este miércoles, con la cifra de agosto.
El organismo estadístico reveló que la actividad cayó un 1,7% en agosto respecto al mismo mes del año anterior. En el registro intermensual, el que importa para medir si hay recesión o no, se registró apenas una leve suba del 0,1% desestacionalizado frente a julio.
Por si el nuevo desplome interanual fuera poco, la insignificante variación positiva intermensual se encadena al derrumbe del 2,8% de julio. De este modo, no hubo recuperación significativa que permita dejar algo de optimismo para que septiembre logre revertir la baja del bimestre previo y, así, evite que el tercer trimestre sea de caída en la actividad.
Dado que la actividad ya cayó oficialmente en el segundo trimestre, un 0,6% intertrimestral, la nueva caída que ya se da por sentada para el tercer trimestre implicará que Argentina ingresará en recesión técnica, la cual ocurre cuando la actividad económica desciende por dos trimestres consecutivos.
“Septiembre tendrá que registrar un crecimiento del 8,5% mensual (directamente imposible) para que el tercer trimestre cierre con crecimiento cero y la economía eluda la recesión técnica, dada la baja de 0,6% registrada en el segundo trimestre”, lo resumió la consultora LCG en un informe que dio a conocer tras la publicación del EMAE de hoy.
Las cifras reveladas este miércoles por el Indec fueron tan malas que ni siquiera Luis Caputo encontró algo significativo para destacar en su habitual tuit en el que comenta las novedades que diariamente publica el organismo estadístico. Tuvo que remitirse a algunos rubros puntuales y a la comparación de la serie tendencia-ciclo con diciembre de 2023, que creció fundamentalmente por los habituales sectores poco intensivos en mano de obra.
Estos números son consistentes con lo que prevén la mayoría de las consultoras y bancos, que en el último REM del Banco Central, elaborado a fines de septiembre, estimaron que la actividad cayó un 1,0% en el tercer trimestre.
De hecho, la magra variación de la actividad en agosto ya empieza a llevar a las propias consultoras a evaluar el escenario de que el PBI directamente caiga en 2026: “El crecimiento modesto de agosto indica que, si no se creciera en los últimos 4 meses del año, 2026 caería -0,1% en relación con 2025”, señaló al respecto LCG.
Los sectores ganadores y perdedores
Lo que ocurre, como ya es usual desde que la actividad había comenzado a recuperarse en el segundo trimestre de 2024, es que los sectores productivos de más impacto en mano de obra, y por lo tanto en el consumo, siguen cayendo fuertemente.
Concretamente, en agosto la industria bajó un 3,2%, explicando medio punto de caída del índice interanual general. A eso se le sumó la caída de un 3,5% en el comercio, que también explicó casi medio punto de baja general, y de un 2,5% en la construcción.
El problema es que hace ya meses que la suba de los sectores ganadores del modelo no alcanza para compensar la baja en esos tres rubros. Durante agosto, la minería creció un 11% y la energía un 4,3%. Aun así, el índice general bajó un 1,7%.
Para peor, la propia caída de la economía productiva ya comienza a generar un círculo vicioso que hace más difícil que la actividad se recupere fuertemente. Esto se ve a través de dos sectores.
Por un lado, el sector “impuestos”, que cayó un 4,2% y fue el que más arrastró a la actividad general a la baja, con 0,78 puntos, en el contexto de una baja del consumo y de la recaudación en general. Por el otro, el sector “transporte y comunicaciones”, que cayó 2,9% y significó una baja de 0,2 puntos en el índice general, mientras cada vez menos gente utiliza el transporte público por el incremento del desempleo y el aumento en las tarifas.
