
La Policía revisa los sectores recorridos y refuerza los rastrillajes en áreas de difícil acceso. Los dos impactos registrados por la antena telefónica orientan el operativo, mientras la nieve, la niebla y las características del terreno complican el trabajo de los rescatistas.
La búsqueda de Raúl Moyano continúa en el cerro Ñuñorco, donde los equipos de rescate enfrentan una combinación de factores que dificulta cada avance. Un terreno con quebradas profundas, grietas y sectores de vegetación abundante, además de condiciones climáticas que cambian en cuestión de minutos. Mientras se reorganizan los rastrillajes, las autoridades aseguran que el operativo no se suspenderá hasta encontrar al hombre desaparecido.
Eugenio Agüero Gamboa, ministro de Seguridad de Tucumán, confirmó que los recursos destinados a la búsqueda están garantizados y que no hay un plazo establecido para finalizar las tareas. Según explicó, los equipos comenzaron a reevaluar los sectores que ya fueron recorridos para definir cómo continuar el despliegue.
“El operativo va a culminar encontrándolo”, afirmó el funcionario. También fue categórico sobre la continuidad de las tareas. “No se va a suspender por ningún tipo de motivo”, aseguró.
La reorganización del trabajo también fue explicada por Milciades Ávila, subdirector del Grupo Cero, quien descendió temporalmente de la montaña para participar de nuevas coordinaciones. Aclaró que el despliegue de personal y recursos se mantiene, pero que resulta necesario ajustar la planificación a medida que pasan los días y se incorporan equipos de distintas fuerzas.

EN PLENA TAREA. Rescatistas cabalgan hacia el cerro Ñuñorco en búsqueda de pistas de Raúl Moyano.
“Muchas veces, sin planificación, no podemos llegar a una búsqueda exitosa, más tratándose de este tipo de ambiente, que es bastante agresivo”, señaló.
Los obstáculos del cerro
Una de las principales dificultades del operativo es la geografía del sector donde se concentran los rastrillajes. Ávila explicó que la imagen del cerro que se observa desde Tafí del Valle no permite dimensionar las características del terreno que deben recorrer los rescatistas.
“Muchas veces uno ve un panorama desde abajo, a 100 o 200 metros, pero la realidad es muy diferente cada vez que uno lo camina”, advirtió.
El subdirector describió una montaña con cuevas, grietas, quebradas abruptas y desniveles pronunciados. Durante los recorridos, explicó, un obstáculo puede conducir a otro y revelar sectores que ni siquiera los habitantes de la zona conocen.
Raúl Moyano.
La búsqueda se concentra en el cono sureste, con predominio de la zona este, y abarca sectores que conducen hacia El Indio y la Ciudad del Portugués. Allí, las características del terreno obligan a desplegar personal especializado para inspeccionar áreas a las que no se puede acceder fácilmente desde los filos o los senderos habituales.
“Se necesita gente especializada en este tipo de búsquedas que pueda acceder. Se está tratando de bajar hacia esas zonas de difícil acceso para realizar un buen avistaje”, explicó Ávila.
La revisión de esos sectores forma parte de la reorganización del operativo, que contempla volver sobre áreas ya inspeccionadas y evaluar nuevos recorridos de acuerdo con la información disponible.
Impactos de la antena
Los datos técnicos obtenidos a partir del teléfono de Moyano constituyen otra referencia para orientar los rastrillajes. Ávila confirmó que se registraron dos impactos de la antena telefónica durante una misma jornada y señaló que esa era la última información de ese tipo con la que contaban al momento de la entrevista.
El análisis de esos registros está a cargo de equipos especializados del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) y del área telemática de la Policía de Tucumán.
Sin embargo, el subdirector advirtió que la información técnica permite orientar el trabajo, pero no resuelve por sí sola la búsqueda. Una vez que los equipos llegan al área delimitada, deben enfrentarse a una extensión de terreno con múltiples obstáculos y sectores de difícil observación.
“Uno, a través del impacto de la antena telefónica, puede marcar un tono de búsqueda, pero cuando llegás a ese punto te encontrás con una inmensidad y una realidad muy diferente”, explicó. Los investigadores deben contemplar distintas posibilidades sobre lo que pudo haber ocurrido con Moyano. Ávila evitó inclinarse por una hipótesis única y sostuvo que el trabajo consiste en analizar la información disponible y reforzar los sectores que lo requieran.

A las dificultades del terreno se suma un clima que los propios rescatistas describen como inusual para esta época del año. La niebla puede cubrir sectores despejados en pocos minutos, mientras que las precipitaciones y la nieve reducen las posibilidades de realizar vuelos de reconocimiento.
Gamboa explicó que las condiciones habían mejorado durante dos días y medio o tres, pero que luego volvieron a empeorar. La lluvia y la nieve dificultaron tanto los rastrillajes como el uso de drones y helicópteros.
Ávila describió una situación similar durante su descenso. Contó que la cumbre había amanecido despejada, con unos cuatro grados de temperatura alrededor de las seis de la mañana, pero que la niebla comenzó a cubrir el terreno a medida que avanzaba hacia zonas más bajas.
Más tarde, una ventana de buen tiempo permitió que el helicóptero trasladara personal policial, integrantes del Grupo Cero, efectivos de Gendarmería y equipos de drones hasta un sector donde continuarían las tareas.
El subdirector también relató que una nevada cubrió las carpas y los elementos del campamento durante la noche anterior.
“Uno puede ver el pronóstico diario y, sin embargo, el clima se presenta de otra manera”, advirtió.
Las condiciones meteorológicas también obligan a extremar los cuidados con el personal. Gamboa recordó que los rescatistas deben trabajar con seguridad y que, cuando la visibilidad no permite avanzar, es necesario detener o limitar las tareas para evitar que quienes participan del operativo se conviertan también en personas que necesitan ser rescatadas.
Despliegue de diversos equipos
El operativo reúne a efectivos de la Policía de Tucumán, del Grupo Cero, de Gendarmería Nacional, bomberos voluntarios y personal de otras jurisdicciones. También cuenta con drones y perros entrenados para búsquedas en zonas de altura.
El ministro de Seguridad, Eugenio Agüero Gamboa, destacó la incorporación de efectivos de Catamarca con canes especializados y la participación de Gendarmería con drones cuando las condiciones permitieron utilizarlos.
Por su parte, Milciades Ávila informó que durante las coordinaciones realizadas esa jornada se había confirmado la llegada, para el día siguiente, de un equipo especializado de Mendoza para reforzar el trabajo en la montaña.
La planificación incluye la evaluación de los sectores ya recorridos y la organización de nuevas incursiones en áreas de difícil acceso. Las decisiones dependen tanto de la información técnica como de las condiciones que presenta el cerro en cada jornada.
Mientras tanto, las autoridades mantienen la esperanza de encontrar a Moyano con vida. Gamboa planteó la posibilidad de que haya logrado refugiarse en algún sector de la montaña o llegado a un lugar donde pudiera encontrarse con habitantes de la zona.
