
El presidente de la Federación Tucumana de Karate, Iván Troitiño, destacó el crecimiento de la disciplina en la provincia, explicó cómo se forman los jóvenes competidores y advirtió sobre las dificultades económicas para llegar a los torneos nacionales e internacionales.
Tucumán tiene una importante cantera de karatecas, con miles de practicantes y deportistas que ya compiten en escenarios internacionales. Sin embargo, detrás de cada medalla hay años de formación, un sistema de competencia que comienza en los dojos federados y un esfuerzo económico que, en muchos casos, recae sobre las familias.
Así lo explicó Iván Troitiño, presidente de la Federación Tucumana de Karate, durante una entrevista con Tribuna Norte, donde repasó la actualidad de la disciplina, el proceso de formación de los jóvenes y los desafíos que enfrenta el deporte amateur.
Más de 2.000 practicantes y una red de dojos federados
Según detalló Troitiño, Tucumán cuenta con más de 2.000 karatecas federados y más de 20 dojos distribuidos entre San Miguel de Tucumán y distintas localidades del interior. Alrededor del 70% de los practicantes tiene entre cuatro y quince años, aunque remarcó que el karate también puede practicarse en edades avanzadas.
“En Tucumán tenemos un semillero excepcional”, sostuvo el dirigente, quien atribuyó parte de ese crecimiento al sistema de enseñanza y formación que se desarrolla en la provincia.
El presidente de la Federación hizo hincapié en la importancia de entrenar en espacios federados. Allí, los deportistas pueden incorporarse progresivamente al circuito oficial, participar de competencias y construir un ranking que les permita avanzar hacia las selecciones provincial y nacional.
“Es fundamental que los papás y la sociedad entiendan que es muy importante estar federado”, señaló.
De los dojos a las competencias internacionales
El camino hacia el alto rendimiento comienza con la formación en los clubes y continúa con torneos provinciales y nacionales. En el caso tucumano, el circuito local contempla distintas competencias que permiten seleccionar a los representantes de la provincia.
Luego, los karatecas pueden acceder a las fechas del circuito nacional y buscar un lugar en las convocatorias de la selección argentina.
Troitiño destacó la participación de Tucumán en los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento disputados en Rosario, donde la delegación provincial llevó nueve competidores y consiguió siete medallas, dos de ellas de oro.
También mencionó los resultados obtenidos por los representantes tucumanos en competencias internacionales y el antecedente de una medalla de bronce en el Mundial de Venecia de 2024, que marcó un hito para el karate argentino.
Para el dirigente, estos logros muestran el potencial de la provincia, pero también la necesidad de garantizar que los jóvenes talentos tengan oportunidades para desarrollarse.
El desafío económico del deporte amateur
Uno de los principales obstáculos aparece cuando los deportistas deben viajar para competir. Según explicó Troitiño, las primeras participaciones internacionales no suelen contar con financiamiento suficiente y gran parte de los gastos queda a cargo de los propios competidores y sus familias.
“La verdad que nos cuesta muchísimo”, reconoció al referirse a los costos de los traslados y la participación en los torneos.
El dirigente sostuvo que la Federación Tucumana intenta acompañar a los atletas dentro de sus posibilidades, aunque la cantidad de deportistas y los recursos limitados dificultan cubrir todas las necesidades.
“El 90% sale del esfuerzo personal del competidor”, afirmó.
La situación también influye en el acceso a becas deportivas. Troitiño explicó que, aunque el karate perdió su lugar en el programa olímpico después de Tokio 2020 —los Juegos se realizaron en 2021 por la pandemia—, la disciplina continúa integrada a los circuitos panamericano y sudamericano y mantiene vínculos con estructuras de alto rendimiento.
En ese sentido, consideró que recuperar una plaza olímpica será un proceso largo que requiere el trabajo conjunto de dirigentes, árbitros y competidores.
Formación, disciplina y control de las emociones
Más allá de los resultados deportivos, Troitiño remarcó que el karate no se limita al combate. La disciplina también busca desarrollar valores, respeto, autoestima y control de las emociones.
El dirigente explicó que los chicos comienzan a entrenar desde edades tempranas, pero que el ingreso a la competencia debe realizarse de manera progresiva. A su entender, acelerar los tiempos puede perjudicar tanto a los jóvenes con talento como a quienes recién empiezan a familiarizarse con el contacto físico.
“Cuando uno adelanta ese proceso, los quema”, advirtió.
Por eso, el trabajo de los instructores no se limita a enseñar técnicas. También incluye aspectos pedagógicos y psicológicos para que los chicos aprendan a respetar las reglas, controlar sus movimientos y comprender el sentido de la práctica.
Troitiño señaló además que las familias cumplen un papel importante en ese proceso, ya que las expectativas de los adultos pueden influir en la experiencia deportiva de los niños.
La importancia de una formación federada
Durante la entrevista, el presidente de la Federación también se refirió a su trayectoria como árbitro internacional y a las exigencias de esa función, que requiere un conocimiento profundo de los distintos estilos de karate, precisión para evaluar las acciones y estrictas reglas de imparcialidad.
Al cerrar, insistió en la necesidad de dar mayor visibilidad a los deportes que no tienen la popularidad de otras disciplinas y de acercar a las familias a los espacios de formación.
La experiencia tucumana, con miles de practicantes y resultados destacados en distintas competencias, refleja el potencial del karate provincial. El desafío, según planteó Troitiño, es que ese talento pueda encontrar un camino sostenido de formación, competencia y acompañamiento económico.
