
Tras un accidente que le provocó una lesión medular, encontró en la natación una forma de recuperar el movimiento y conectarse con la vida. Ahora se prepara para competir en los 10 kilómetros del mundial de Oceanman, en República Dominicana, y busca apoyo para afrontar los gastos del viaje.
La historia de Gonzalo Robles está atravesada por el deporte, la perseverancia y una búsqueda personal que encontró en el agua un nuevo punto de partida. Nadador adaptado de aguas abiertas, el tucumano se prepara para representar a la Argentina en el mundial de Oceanman, que se disputará en Miches, República Dominicana, donde competirá en la prueba de 10 kilómetros.
En una entrevista con Tribuna Norte, Robles repasó el camino que lo llevó desde una lesión medular hasta las competencias internacionales y explicó por qué busca que más personas con discapacidad puedan acceder al deporte y a las experiencias en contacto con la naturaleza.
Un accidente que cambió su vida
Gonzalo practicó deportes desde chico. Jugó al fútbol en Atlético Tucumán, handball y rugby, entre otras disciplinas. Sin embargo, hace 17 años sufrió un accidente automovilístico que le provocó una lesión medular cervical, entre la sexta y séptima vértebra, y quedó con cuadriplejia, también denominada tetraplejia.
El pronóstico médico inicial no le daba posibilidades de recuperar la movilidad. Durante su recuperación comenzó con hidroterapia, una experiencia que, según contó, le permitió volver a conectarse con su cuerpo.
“En el agua conseguí conectarme conmigo mismo”, recordó.
Robles también habló del papel que tuvo la fe durante ese proceso. Criado en una familia creyente, encontró allí una fuente de fortaleza para atravesar los momentos más difíciles. En ese contexto, contó que le pidió a Dios que le concediera el don de la alegría para no transmitir tristeza a su madre, su esposa y su hija.
A pesar de la dureza de lo vivido, aseguró que no puede contar su historia desde la tragedia. Para él, aquella experiencia también fue el comienzo de una transformación personal.
La natación como una nueva forma de moverse
La llegada a la natación no fue inmediata. Durante años realizó ejercicios en el agua hasta que una profesora lo invitó a incorporarse a las clases. Al principio dudó porque sentía que podía incomodar o retrasar al resto de los alumnos.
“Yo no quiero estorbar, soy muy lento”, recordó que le dijo. La respuesta de la profesora fue darle un espacio para que pudiera entrenar a su ritmo.
Así comenzó a nadar en una pileta, sin dominar todavía las técnicas ni los estilos, pero con la posibilidad de desplazarse por sus propios medios.
Con el tiempo descubrió las aguas abiertas, una disciplina que lo llevó a competir en distintos lugares del país y a encontrar una experiencia que describe como una forma de meditación activa.
“Yo no consigo fuera del agua ese estado de contemplación que te genera ese deporte”, explicó. Durante las horas de nado, encuentra un espacio para conectarse con el presente, agradecer y disfrutar del entorno natural.
El desafío de nadar 10 kilómetros en el mundial de Oceanman
El próximo objetivo de Robles es el mundial de Oceanman, que se realizará en Miches, República Dominicana. Su clasificación llegó después de competir en marzo en el embalse de Calamuchita, Córdoba, donde completó una prueba de 10 kilómetros tras cinco horas de nado.
La competencia internacional tendrá una dificultad adicional. Por las condiciones climáticas de República Dominicana, no está permitido utilizar traje de neopreno, un elemento que Gonzalo necesita debido a las características de su discapacidad, que le provoca espasticidad y calambres en los pies.
Además, explicó que la organización no cuenta con una categoría específica para su tipo de lesión en la prueba de 10 kilómetros. Por eso, deberá competir en una clasificación que reúne a deportistas con discapacidades diferentes.
Para Robles, la inclusión también implica reconocer que las distintas condiciones físicas generan desafíos deportivos particulares y que las categorías deben contemplar esas diferencias.
El apoyo económico y la búsqueda de sponsors
Gonzalo ya recibió ayuda del Gobierno de Tucumán para cubrir los pasajes. También contó con el respaldo de su familia, que colaboró con la inscripción y la estadía. Sin embargo, todavía necesita reunir dinero para afrontar los gastos durante su permanencia en República Dominicana.
En la entrevista invitó a quienes quieran colaborar a contactarlo y recordó que en el video difundido durante el programa aparece su alias Gonzalo Robles – Mundial.
Además de conseguir apoyo económico para esta competencia, busca que su participación sirva para impulsar una causa más amplia: generar espacios donde las personas con discapacidad puedan practicar deportes y disfrutar de la naturaleza.
“Lo hermoso es mostrarles a otras personas con discapacidad lo que es esto. El agua se adapta a todo, a todos”, expresó.
Una experiencia que busca abrir caminos
Robles también destacó el valor de quienes lo inspiraron a acercarse a las aguas abiertas, entre ellos otros nadadores con discapacidad que le demostraron que podía animarse a competir. Hoy busca convertirse en esa referencia para otras personas.
Actualmente trabaja en el área de deporte adaptado de la Secretaría de Deportes de Tucumán y también se desempeña como coach ontológico. Desde ese lugar, acompaña y promueve la participación deportiva.
Al dejar un mensaje para quienes atraviesan situaciones difíciles, insistió en la importancia de la constancia, la paciencia y la disciplina.
“Siempre se puede hacer algo para estar mejor”, sostuvo. Y resumió el lugar que ocupa la natación en su vida con una frase contundente: “Es mi terapia”.
Su próximo desafío será en República Dominicana, pero su objetivo va más allá de una medalla. Gonzalo quiere demostrar que el deporte puede abrir nuevas posibilidades y que el acceso a esas experiencias también debe ser parte de una inclusión real.
