
Marcelo Cosiansi y Rubén Flores plantearon que el imputado no estaría en condiciones físicas ni psíquicas de continuar con las audiencias. El tribunal ordenó una evaluación del Cuerpo Médico Forense y dispuso un cuarto intermedio.
El juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez tuvo una nueva interrupción este martes, luego de que la defensa de Felipe “El Militar” Sosa solicitara suspender la audiencia por el estado de salud de su cliente.
Los abogados Marcelo Cosiansi y Rubén Flores sostuvieron que el imputado no se encuentra en condiciones físicas ni psíquicas para afrontar la jornada del debate. Por ese motivo, solicitaron un examen médico urgente o su traslado al Hospital Obarrio para recibir atención especializada.
Sosa, un ex tirador del Ejército Argentino y de la Legión Extranjera francesa, permanece detenido en el penal de Benjamín Paz desde su arresto en Buenos Aires.
El tribunal ordenó una evaluación médica
Ante el planteo de los defensores, el tribunal dispuso que el Cuerpo Médico Forense examine al acusado para determinar su estado de salud.
Además, autorizó el ingreso de un profesional médico de parte al penal durante la tarde, con el objetivo de garantizar que la defensa pueda contar con una evaluación propia.
Por su parte, el fiscal Pedro Gallo inició gestiones para analizar la posibilidad de que el perito médico se traslade directamente a la sede del Fuero Penal. La alternativa permitiría evitar el operativo necesario para trasladar a Sosa desde el establecimiento penitenciario.
La audiencia pasó a un cuarto intermedio y su continuidad quedó supeditada a la presentación del informe médico forense ante las partes.
Las denuncias de la defensa y las declaraciones de Sosa
El estado de salud y las condiciones de detención de Felipe Sosa ya habían sido motivo de planteos por parte de sus abogados. La defensa sostiene que el imputado permanece bajo un régimen de aislamiento severo en el penal de Benjamín Paz.
La semana pasada, durante el debate, Sosa declaró y desvinculó del crimen a los otros dos imputados por encubrimiento, Jorge “Chicho” Díaz y Justina Gordillo. En esa oportunidad, aseguró que ambos eran inocentes respecto de la muerte de la joven.
El juicio por el crimen de Érika Álvarez continúa con la evaluación de las pruebas y las declaraciones previstas para determinar las responsabilidades de los acusados.
