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Cada vez cuesta más pagar las cuotas: por qué la mora en los préstamos no para de subir

Sacar un préstamo hoy se ha vuelto un dolor de cabeza, y pagarlo, una misión casi imposible. En enero se cumplieron 15 meses seguidos en los que cada vez más familias argentinas se atrasan con sus cuotas. Según los últimos datos, la falta de pago en los bancos ya es la más alta en 20 años, pero el problema estalla afuera de ellos: en las financieras y aplicaciones de celular, donde casi 3 de cada 10 personas ya no pueden cumplir con sus pagos.

El combo es fatal: por un lado, los sueldos se quedaron cortos frente a los precios; por el otro, las tasas de interés (lo que te cobran por prestarte) están por las nubes. Mientras un banco te cobra una tasa alta, una financiera o una “fintech” puede llegar a cobrarte el triple. Así, lo que empezó como una ayuda para llegar a fin de mes se termina convirtiendo en una bola de nieve impagable.

En medio de esta situación, la famosa aplicación Ualá quedó en el ojo de la tormenta. En las redes sociales circuló que muchísima gente les debe dinero, y aunque la empresa salió a aclarar que sus números están mezclados por cambios internos de organización, admitieron que el panorama es difícil. La realidad es que, cuando la inflación baja un poco pero la cuota sigue siendo alta, la plata ya no alcanza para cubrir todo.

Para las empresas que prestan dinero, el negocio también se puso cuesta arriba. Como hay tanto riesgo de que no les devuelvan la plata, están prestando mucho menos. Esto genera un círculo vicioso: solo quedan los deudores “viejos” que no pueden pagar, y no entran clientes nuevos que sí cumplan. Por ahora, el sistema financiero está aguantando, pero la señal de alerta ya se encendió en las billeteras de todos los argentinos.


Un informe reciente confirmó que la morosidad (la gente que no llega a pagar a tiempo) saltó al 27% en las entidades no bancarias. Es un récord que preocupa a los economistas porque muestra que el bolsillo de la clase media y los sectores más bajos llegó a un límite.

El gran problema es lo que los expertos llaman la “tasa real”. Antes, con una inflación altísima, la cuota del préstamo se “abarataba” con los meses porque el peso valía cada vez menos. Hoy, si la inflación baja un poco pero la cuota se mantiene fija y alta, ese pago mensual se vuelve mucho más pesado de enfrentar. Básicamente, la cuota le está ganando la carrera a los salarios.

Este clima de tensión se sintió fuerte en empresas como Ualá. La billetera virtual tuvo que salir a dar explicaciones tras una semana de rumores sobre si tenían mucha gente que no les pagaba. Ellos dicen que sus números parecen peores de lo que son porque están pasando sus clientes a un banco propio, pero reconocen que el mercado está “seco”. Incluso mencionan que mucha gente dejó de pedir créditos porque simplemente no puede pagar los intereses que se piden hoy.

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