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Impacto fiscal y proyección política: el oficialismo busca posicionar a Jaldo en la carrera presidencial

En un contexto marcado por el fuerte ajuste de las cuentas públicas nacionales, el peronismo tucumano ha comenzado a diseñar una estrategia de posicionamiento para el gobernador Osvaldo Jaldo. El legislador Gerónimo Vargas Aignasse, en declaraciones exclusivas al programa Bisturí de Norte Multimedios, fue el encargado de formalizar lo que en los pasillos de la Casa de Gobierno ya se discute con frecuencia: la posibilidad de que el mandatario integre una fórmula presidencial en 2027. La propuesta se apoya en la imagen positiva del gobernador, quien se mantiene en el podio de los mandatarios con mayor respaldo popular del país.

El argumento central para esta proyección nacional radica en la “capacidad de gestión y conocimiento” que Jaldo ha exhibido durante sus primeros dos años de mandato. Desde el bloque oficialista, se plantea que un esquema de poder nacional exitoso debería integrar la visión del interior profundo con el peso electoral del centro del país. Esta mirada federal busca ser la respuesta a un peronismo que actualmente carece de un liderazgo unificado y que se encuentra en un proceso de reconfiguración forzada.

“Hoy no hay una figura preponderante que pueda aglutinar a todo el espacio”, reconoció. Y postuló como alternativa “la construcción de un frente amplio” que reúna a distintos sectores con un objetivo común. “No queremos que Milei siga siendo presidente”, afirmó el legislador.

La viabilidad de este proyecto político está ligada a la creación de una coalición amplia que logre trascender las estructuras tradicionales del Partido Justicialista. Vargas Aignasse subrayó la necesidad de conformar un frente que se presente como el antagonista directo del modelo de La Libertad Avanza. En este sentido, la figura de un gobernador con perfil “dialoguista” y pragmático se presenta como un activo para atraer a votantes moderados y sectores productivos que hoy se sienten desprotegidos por la falta de políticas industriales.

No obstante, la proyección de Jaldo no ignora la gravedad de la situación económica que atraviesan las provincias. El legislador alertó sobre una caída mensual de entre 10.000 y 12.000 millones de pesos en las transferencias por coparticipación, producto de la parálisis de la actividad económica general. Este déficit financiero representa el principal desafío de la gestión actual y, paradójicamente, la mayor oportunidad para que Jaldo demuestre su pericia administrativa ante el electorado nacional.

Las críticas hacia la gestión de Javier Milei son puntuales y se centran en la ausencia de una agenda de crecimiento. Desde el Parlamento tucumano, se señala que el Ejecutivo Nacional ha omitido temas críticos como la generación de empleo, el fortalecimiento de las pymes y la reactivación del crédito. Según esta visión, son los gobernadores quienes están garantizando la estabilidad institucional de la Argentina mientras el presidente se enfoca exclusivamente en variables macroeconómicas y financieras.

A nivel local, la instrucción para el oficialismo ha sido blindar la provincia y priorizar la atención de las necesidades inmediatas de la población. Las recientes reuniones entre el Ejecutivo y el cuerpo legislativo apuntan a una consolidación territorial que permita enfrentar el crecimiento de la oposición libertaria. El peronismo tucumano entiende que la solidez interna es el requisito indispensable para cualquier aventura electoral de alcance nacional en el futuro cercano.

En cuanto a la estrategia parlamentaria, el entorno de Jaldo ratificó su vocación de debatir y acordar dentro de las instituciones. Esta postura diferencia al gobernador de otros perfiles más confrontativos, situándolo en un espacio de racionalidad política que podría ser clave para el armado de una nueva oposición.

“Jaldo es un gobernador dialoguista, que entiende que el Parlamento es el ámbito para debatir y acordar, sobre todo en momentos complejos”.

Para Vargas Aignasse, el Congreso sigue siendo el ámbito natural para resolver las asimetrías que hoy afectan a las provincias del norte.

De esta manera, Tucumán se anota en la discusión por el recambio de autoridades de 2027 con una propuesta basada en la experiencia de gestión bajo presión. El camino hacia la fórmula presidencial dependerá de la evolución de la economía nacional y de la capacidad del peronismo para reorganizarse detrás de nombres que, como el de Jaldo, ofrezcan una alternativa de gobierno previsible y de corte federal.

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