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De tapitas plásticas a anteojos: la iniciativa solidaria de la Fundación Boreal que ya cambió la vida de cientos de tucumanos

Cristian Mur, director de la Fundación Boreal, contó los avances del programa “Promover Salud”, que lleva atención médica a sectores vulnerables de seis provincias y fabrica anteojos con tapitas recicladas en una fábrica propia en Famaillá.

La Fundación Boreal lleva salud visual a quienes menos acceso tienen. A través del programa “Promover Salud“, colectivos sanitarios y un minibús acercan atención médica —incluida la oftalmológica— a sectores vulnerables de seis provincias argentinas. Pero la consulta era solo el primer paso: el verdadero obstáculo llegaba después, a la hora de costear los anteojos.

“Después que van al oftalmólogo, o por ahí consiguen ir a un oftalmólogo, es la imposibilidad que tienen de ir a comprar el anteojo, por lo oneroso que está, por la carestía que vivimos hoy en día en el país. Eso hace que sea bastante cuesta arriba”, explicó Cristian Mur, director ejecutivo de la Fundación, en diálogo con FM latucumana 95.9. Para derribar esa barrera, la fundación inauguró una fábrica de marcos en Famaillá —en un predio cedido por San Miguel Global— y montó su propio laboratorio óptico en Santiago del Estero 140, con el apoyo de la Embajada de Alemania, que subsidió la compra de una biseladora para cortar e insertar los cristales. La gran innovación del proyecto es su enfoque sustentable: los marcos se fabrican con tapitas de plástico recicladas donadas por la comunidad.

El crecimiento fue notable. “El año pasado entregamos 100 anteojos y al día de la fecha, en el mes de marzo, vamos 450”, destacó Mur. La fundación produce hoy entre 200 y 300 marcos por mes y espera triplicar ese número hacia fin de año. “Estamos produciendo 100% de manera autónoma los anteojos: compramos el cristal, lo cortamos y lo ponemos en el marco que fabricamos”, detalló. El proceso además generó empleo para tres o cuatro personas en la fábrica. “Saber que una tapita que puede ir a la basura se convierte en anteojos para un niño, una niña, un adulto mayor o una persona que los necesita, eso es la economía circular”, reflexionó.

El director también encendió una alerta sobre la salud visual en las aulas. El aumento de patologías por sobreexposición a pantallas en niños y adolescentes, sumado a la falta de controles tempranos en zonas rurales, deriva en situaciones que muchas veces se confunden con problemas de aprendizaje. “La maestra dice que no aprende, que no sabe leer, y no sabe leer porque no ve”, graficó Mur, quien además advirtió sobre casos de ambliopía en zonas de alta montaña que solo se resuelven con detección precoz entre los 3 y 5 años.

Para sostener el proyecto, la fundación invita a la comunidad a acercar tapitas a su sede en Santiago del Estero 140. Mur cerró con una reflexión que resonó: “Como sociedad tenemos que empezar a replantearnos un montón de cosas y romper ese individualismo. Dejar de ver tanto TikTok y tantas redes sociales y mirar la realidad de tu vecino, de tu amigo, de la persona que está en la calle. Darle una mano, no desde el punto de vista caritativo, sino desde el punto de vista social, humanamente posible”. Fuente El Tucumano

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