La última virtud: detenerse
Por Catalina Lonac en colaboración con Fuga.
“ La vida humana es una narración y una narración no puede vivirse a velocidad de algoritmo “
Cuando todo acelera, todo desaparece.
Hubo un tiempo en que la humanidad medía el progreso por la profundidad de sus ideas. Hoy parece medirlo por la velocidad de sus procesadores. Nunca la historia avanzó con semejante rapidez. Sin embargo, cuanto más veloz se vuelve el mundo, más difícil resulta comprenderlo. La velocidad ha dejado de ser una ventaja para convertirse en un ambiente. Vivimos dentro de ella como un pez en el agua, sin advertirla.
Existe una intuición filosófica que merece ser pensada. Cuando algo se acelera más allá de nuestra capacidad de percepción, deja de existir para nosotros. No porque desaparezca físicamente, sino por...














