
Mariano Páez, padre de la abogada Agostina Páez, negó ser el protagonista de un video viralizado este viernes donde se observa a un hombre realizando gestos discriminatorios (imitando a un mono) en un bar de Santiago del Estero. En declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas, Páez sostuvo que las imágenes no corresponden a su persona y que el material audiovisual ha sido manipulado.
El incidente ocurre apenas un día después de que Mariano Páez llegara a la provincia junto a su hija y uno de sus abogados defensores. La situación generó un fuerte repudio en redes sociales, dado el antecedente reciente que involucra a la familia en causas de similar naturaleza en el exterior.
La respuesta de Agostina Páez
Tras la difusión del video y la defensa de su padre, Agostina Páez utilizó sus redes sociales para distanciarse de lo ocurrido. A través de una historia en Instagram, la joven de 29 años expresó su repudio al material y aclaró que no puede responsabilizarse por los actos de terceros, incluso tratándose de su progenitor.
La abogada subrayó que ella ya ha afrontado las consecuencias de sus propios errores y que se encuentra en una etapa de reconstrucción personal. Calificó la situación como una “pesadilla” y un “horror”, lamentando que este tipo de hechos sigan vinculados a su entorno.
Antecedentes y situación judicial
La polémica se desata en un momento delicado para la letrada argentina:
Retención en Brasil: Agostina permaneció tres meses en el país vecino tras ser acusada de injuria racial en un bar de Río de Janeiro.
Fianza millonaria: Para regresar a la Argentina, debió abonar una fianza de 18.500 dólares ante la justicia brasileña.
Proceso abierto: A pesar de haber retornado al país, la abogada aún aguarda el fallo definitivo del magistrado interviniente en Brasil. Según la legislación de ese país, el delito de injuria racial contempla penas de hasta 15 años de prisión.
Mientras Mariano Páez insiste en que el video es falso, la viralización del contenido ha reavivado el debate sobre el racismo y la discriminación, complicando el perfil público de la familia en medio de un proceso judicial internacional todavía vigente.
