
Maitena Luz Rojas Garófalo (14) fue encontrada en Las Heras. La familia denunció que recibió mensajes de números extranjeros que la instigaban al suicidio.
Lo que comenzó como una búsqueda desesperada en el partido de Merlo terminó este viernes 10 de abril de 2026 de la peor manera. Maitena Luz Rojas Garófalo, la chica de 14 años que desapareció tras dejar a su hermana en la puerta de la escuela, fue encontrada muerta en un descampado de Las Heras.
Si bien la principal hipótesis es el suicidio, el contenido de su teléfono celular abrió una línea de investigación mucho más perturbadora: la familia denunció que la joven fue instigada por desconocidos a través de servicios de mensajería.
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La frialdad de una despedida programada
Los peritos de la Policía Científica se encontraron con una escena que denota una planificación meticulosa. Maitena no solo dejó nueve cartas de despedida en su casa, sino que fue un paso más allá para asegurarse de que su mensaje llegara después de su partida:
- Mails programados: Dejó correos electrónicos listos para enviarse automáticamente a diferentes destinatarios en fechas específicas.
- El celular como prueba: Dejó su teléfono junto a un papel con la contraseña anotada, facilitando el acceso a los investigadores.
- Dinero y logística: Se fue de su casa con $40.000 y la tarjeta SUBE cargada; tomó el tren Sarmiento hacia Las Heras para llegar al lugar donde finalmente fue hallada.
El rastro de los “nombres ficticios”
Al desbloquear el aparato, la madre de la adolescente y los fiscales de la UFI N° 8 de Morón se toparon con algo alarmante. Existen registros de chats con números del exterior —principalmente de países limítrofes— que, bajo identidades falsas, hablaban del suicidio como algo cotidiano o una “gracia”.
“Descubrimos que gente de la cual no sabemos nombre ni sexo indujo a que Maitena se fuera de forma voluntaria”, informaron sus familiares mediante una publicación en redes. La sospecha es que la joven fue “psicopateada” por terceros hasta tomar la decisión final.
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La investigación sigue abierta
La DDI de Morón trabaja ahora para rastrear el origen de esos números y determinar si existe un delito de instigación al suicidio (Artículo 93 del Código Penal). Mientras la comunidad educativa de la EES N° 16 intenta procesar el dolor, el caso vuelve a poner en el centro del debate los peligros de los grupos anónimos en redes sociales y la vulnerabilidad de los menores en el entorno digital.
