
La comunidad educativa de Tucumán vuelve a estar en estado de alerta. Tras la aparición de pintadas con amenazas de ataques armados en instituciones como el Colegio Guillermina, el gremio de los docentes privados (SADOP) manifestó su profunda preocupación por la falta de políticas preventivas y el deterioro de la salud mental en los establecimientos.
“Hace un par de años eran amenazas de bomba, hoy son amenazas de tiroteo. Estamos hablando de algo mucho más complejo”, advirtió Mario Dionisi, titular de SADOP, en diálogo con la prensa este miércoles 15 de abril.
Un cambio de modalidad que asusta
Dionisi resaltó que, a diferencia de las antiguas amenazas de bomba que solían ser “bromas” para evitar exámenes, la presencia de armas o amenazas de tiroteos reviste una gravedad mayor. Según el dirigente, ya no se trata de hechos aislados, sino de una problemática que podría estar afectando a más instituciones de las que se conocen públicamente.
“Lo que uno no ve es que se esté cuidando en serio a la comunidad educativa. No hay estadísticas visibles ni información que trascienda. Puede haber otros colegios en la misma situación que no estamos enterados por la falta de monitoreo”, denunció.
¿Revisar mochilas o trabajar en salud mental?
Ante la consulta sobre la posibilidad de implementar controles de mochilas en los ingresos, desde SADOP señalaron que las medidas deben ser multidisciplinarias y no limitarse a lo punitivo.
Las propuestas del gremio para frenar la violencia:
- Educación emocional: Formar a los alumnos en la resolución de conflictos sin violencia.
- Política preventiva: No esperar a que el arma esté dentro del aula para actuar.
- Mesas de diálogo: Convocar a expertos y docentes para diagramar dispositivos de contención.
“Hay que generar dispositivos para la escucha de alumnos y docentes, porque la salud mental claramente está mal en todas las comunidades educativas”, sentenció Dionisi.
El reclamo al Estado
Para SADOP, la respuesta del Estado hasta ahora ha sido reactiva, enfocada en protocolos “una vez consumado el hecho”. El gremio puso como ejemplo positivo la reciente apertura del debate por la Ley de Educación Inclusiva en la Legislatura y pidió que se replique ese modelo de “mesa amplia” para abordar la violencia escolar.
“Hoy no estamos lamentando un hecho, gracias a Dios. Pero hay que sentarse a discutir en serio antes de que algo se transforme en tragedia”, concluyó el referente gremial.
