
A pesar de que la inflación general mostró una desaceleración ubicándose en el 9,4% durante el primer trimestre de 2026, el costo de vida para las familias con niños creció a un ritmo mucho más agresivo. Según los últimos datos del Indec, la canasta de crianza registró incrementos de hasta el 15,4%, impulsada principalmente por la suba en bienes y servicios esenciales. Esta dinámica llevó a que la manutención de menores de 12 años cruce el umbral de los $500.000 mensuales en todas las franjas etarias analizadas por el organismo oficial.
El informe técnico revela que el segmento que mayor inversión económica requiere es el de niños de 6 a 12 años, con un costo total de $676.431 por mes. Le siguen los niños de 1 a 3 años, con un gasto de $616.046; el tramo de 4 a 5 años, con $538.587; y los menores de un año, cuyo costo de crianza se fijó en $515.236 para marzo de 2026. La brecha entre la inflación general y estos costos específicos se explica por el rubro de bienes y servicios (alimentos, vestimenta, salud y educación), que acumuló un aumento del 23,7% en solo tres meses.
El peso del cuidado y la escolarización
El cálculo del Indec no solo contempla los gastos directos en productos, sino que valoriza el tiempo dedicado a las tareas de cuidado. Este componente se estima según la remuneración vigente para el personal de casas particulares en la categoría de “Asistencia y cuidado de personas”. Para marzo de 2026, el costo del cuidado representó una parte sustancial del presupuesto total, variando según la edad y el grado de escolarización de los menores.
Mientras que los bebés menores de un año requieren unas 147 horas mensuales de cuidado, la demanda sube a 168 horas para los niños de 1 a 3 años, lo que eleva el costo monetario de este rubro a $379.300. En los tramos de mayor edad, la carga horaria de cuidado se reduce sensiblemente —84 horas para el segmento de 6 a 12 años— debido a que se descuenta el tiempo de las jornadas escolares públicas. Sin embargo, en esos rangos etarios el gasto en bienes y servicios es mayor, alcanzando picos de $374.042 para cubrir las necesidades alimentarias y educativas.
Esta valorización oficial pone de manifiesto la presión económica que enfrentan los hogares argentinos. La suma de los gastos directos y el valor del tiempo dedicado al desarrollo de los niños evidencia un esfuerzo financiero que supera ampliamente el índice de precios al consumidor general, marcando una realidad compleja para la clase media y los sectores más vulnerables de la provincia.
