
El Gobierno terminó de cerrar la versión final de la reforma electoral y el presidente Javier Milei lo envió al Senado. Se trata de un paquete más amplio que el que había dejado trascender en los últimos días.
El proyecto elimina las PASO, endurece los requisitos para crear y mantener partidos, incorpora Ficha Limpia al régimen electoral nacional, prohíbe la contratación de asesores extranjeros, modifica el esquema de la Boleta Única de Papel y cambia de forma transitoria el mecanismo de designación de los parlamentarios del Mercosur.
Qué dice el ítem de afiliaciones a partidos
El proyecto exige para los partidos de distrito afiliaciones equivalentes al 0,5% del padrón, con tope de dos millones de electores, y para los partidos nacionales eleva a diez los distritos con personería vigente, junto con un piso de afiliados equivalente al 0,1% del padrón nacional. También fija causales más estrictas de caducidad, como no alcanzar al menos el 3% del padrón en una de dos elecciones nacionales sucesivas.
Un proyecto con fuerte contenido político
Desde el oficialismo sostienen que la reforma busca:
- Reducir el gasto público vinculado a elecciones
- Transparentar el financiamiento de la política
- Evitar que personas con condenas puedan competir en cargos públicos
El propio Milei lo resumió con una consigna: “se terminó la impunidad”.
Ingreso por el Senado
A diferencia de otros proyectos, el Gobierno decidió que la iniciativa ingrese por el Senado, donde deberá comenzar su tratamiento legislativo.
El oficialismo no cuenta con mayoría propia, por lo que necesitará negociar con bloques opositores para avanzar.
