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Remate total en Garbarino tras cerrar sus últimos tres negocios

Hay plazo hasta el 24 de junio para que los acreedores de la firma, incluidos bancos, proveedores y exempleados, puedan presentar sus reclamos formales. Qué pasará con la histórica marca.

Garbarino comenzó este mes con el doloroso proceso de cierre definitivo de sus últimos tres locales físicos. El final estaba estipulado desde marzo de este año, cuando el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 decretó la quiebra de la emblemática compañía de electrodomésticos.

Aunque todavía existe un stock remanente para liquidar, la tienda web de Garbarino ya dejó de funcionar. Aquellos clientes que tengan reclamos o dudas de último momento deberán recurrir a las históricas sucursales ubicadas en la Ciudad de Buenos Aires (en la casa central de Uruguay 552, en Avenida Cabildo 2025 o en Potosí 4138), las cuales transitan sus horas finales.

De 300 sucursales a la quiebra total

El contraste con el pasado resulta impactante. En tiempos de bonanza, la firma fundada en 1951 por Daniel y Omar Garbarino llegó a ser un verdadero imperio del consumo masivo: contaba con unas 300 tiendas distribuidas en todo el país y un ejército de 5.000 empleados.

De aquella época dorada, hoy solo quedan apenas 18 trabajadores encargados de sostener y administrar la mínima estructura remanente durante la agonía de la liquidación.

Plazos legales y el futuro de la marca

Con la quiebra sobre la mesa, la Justicia estableció un cronograma estricto para intentar ordenar el descalabro financiero de la empresa que hoy preside Carlos Rosales, el hombre que la compró en 2020 y que actualmente se encuentra inhabilitado para ejercer el comercio mientras dure este proceso.

  • Reclamos de acreedores: Hay tiempo hasta el 24 de junio para que los damnificados (bancos, proveedores y exempleados) presenten sus reclamos al síndico designado por el juez Fernando D’Alessandro.
  • El informe clave: Luego, la sindicatura tendrá entre los meses de agosto y octubre para presentar un informe detallado que determinará el pasivo final. A partir de allí, la Justicia tendrá la última palabra sobre cómo se repartirá lo poco que haya quedado de la cadena.

Lo que todavía no está definido es qué pasará con la marca en sí. Al tratarse de un nombre fuerte con décadas de trayectoria en el mercado local, la Justicia evalúa abrir un proceso judicial paralelo para convertir el sello “Garbarino” en un activo intangible. Esta maniobra permitiría una eventual subasta o venta del nombre comercial para intentar cubrir parte de las millonarias deudas acumuladas.

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