
:
La Municipalidad de San Miguel de Tucumán, bajo la gestión de Rossana Chahla, decidió otorgar un anticipo de $900 millones a los empresarios de Aetat para intentar frenar la crisis terminal del sector. No se trata de un regalo, sino de un préstamo que las empresas deberán devolver en cuatro cuotas mensuales a partir de mayo. Con este movimiento, el municipio busca garantizar que el servicio no se corte, sumando esta cifra a los $400 millones de la SUBE y los $214 millones del Boleto Estudiantil. En total, la Capital está poniendo sobre la mesa cerca de $1.600 millones mensuales de recursos propios para sostener el sistema.
El secretario de Movilidad Urbana, Carlos Arnedo, fue claro: la prioridad es el usuario, pero la situación es límite porque Nación no transfiere fondos desde diciembre. Este adelanto municipal se suma a los $2.000 millones que ya inyectó la provincia de la mano de Osvaldo Jaldo la semana pasada. Sin embargo, los empresarios, representados por Jorge Berretta, advierten que esto sigue siendo un “parche” y que, si no llegan más compensaciones, la única salida será un nuevo aumento del boleto, algo que golpearía directo al bolsillo del trabajador tucumano.
Análisis de costos: Se viene una “racionalización” del servicio
Más allá de la plata, lo interesante para el vecino es lo que se habló en la “letra chica” de la reunión. El municipio pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo miércoles para analizar los informes técnicos de cada línea. El objetivo es eficientizar los recorridos: Arnedo adelantó que buscan “racionalizar” los trayectos para que no falten coches en las horas pico, aunque esto podría implicar cambios en las frecuencias durante el resto del día.
Para el ciudadano de la capital, la noticia tiene sabor a tregua. Por un lado, se aleja el fantasma del paro inmediato, pero por otro, queda la incertidumbre de hasta cuándo se podrá sostener el precio actual del viaje. Los empresarios sostienen que no es un “apriete”, sino una realidad operativa: el gasoil, las cargas sociales y los seguros no esperan. Mientras tanto, la Municipalidad hace un “gran sacrificio” financiero para suplir la ausencia de fondos nacionales en un sistema de transporte que sigue siendo el punto más sensible de la paz social en Tucumán.
