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El hielo de la Antártida conserva polvo de estrellas con información sobre la historia terrestre

Congeladas durante decenas de miles de años, las pistas permiten rastrear los movimientos de nuestro planeta y del Sistema Solar en la Vía Láctea.
Astrofísicos del Centro Helmholtz de Dresde-Rossendorf, en Alemania, encontraron polvo de estrellas atrapado en hielo antártico. El hallazgo es más que una curiosidad y trasciende sus tintes poéticos: revela información acerca de los movimientos de la Tierra y del Sistema Solar en la Vía Láctea.

Tal como explica Science Alert, nuestro planeta y el sistema que integra no están fijos en el espacio, sino que “giran majestuosamente como parte de un vals a escala galáctica”. El descubrimiento en material congelado durante decenas de miles de años permite seguir ese antiguo trayecto.
El movimiento del Sistema Solar, escondido en hielo antártico

Siguiendo a la fuente mencionada, durante las últimas décadas el hielo de la Antártida se ha convertido en una valiosa fuente de información para descubrir la historia de nuestro planeta. Las capas comenzaron a formarse a partir de la nieve que caía hace aproximadamente 35 millones de años, y dentro de ellas quedaron atrapadas partículas de la atmósfera.

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Esas formaciones congeladas pueden extraerse con largos cilindros para obtener un registro cronológico de los cambios atmosféricos durante millones de años. Sirven como cápsulas del tiempo, que revelan el pasado de la Tierra.

El equipo liderado por el astrofísico Dominik Koll, de la institución alemana, encontró isótopos de hierro poco comunes en hielo de esa región, lo que permite rastrear el viaje de nuestro planeta a través de una nube estelar de polvo de supernovas, que son restos de estrellas extintas.

En esta ocasión, descubrieron hierro-60 congelado en núcleos que datan de entre 40.000 y 81.000 años atrás. Anteriormente, en el 2019, habían dado con trazas de esa variedad que solo puede formarse en condiciones extremas que no se dan en la Tierra, como las explosiones estelares.

Los científicos creen que la presencia de esos materiales en la Tierra —tanto en sedimentos oceánicos como en nevadas recientes—, significa que nuestro Sistema Solar se desplazó a través de restos de supernovas. Y es posible que siga haciéndolo.

Tras la recolección de muestras, los investigadores analizaron casi 300 kilogramos de hielo antártico y contaron los átomos de hierro-60, encontrando una concentración mayor a la que se puede atribuir a los rayos cósmicos que impactan en la Tierra. Esto sugiere que el material proviene del espacio interestelar.

Los hallazgos de Koll y su equipo indican que el hielo antártico representa un registro del viaje de la Tierra a través de la Nube Interestelar Local, que se cree fue formada por explosiones de estrellas. Los registros evidencian que el Sistema Solar podrían haber estado desplazándose en ellas durante al menos 80.000 años.

“Estos resultados sugieren que la Nube Interestelar Local es un archivo cósmico de hierro-60 producido por supernovas”, concluyeron al respecto los especialistas.

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