
Un gravísimo escándalo institucional sacude a las fuerzas de seguridad del norte argentino. Lo que inicialmente se reportó como un violento asalto en plena ruta derivó en el secuestro de un cargamento de 70 kilogramos de máxima pureza y colocó bajo la lupa judicial a cuatro efectivos de la Policía de Tucumán. La investigación federal intenta determinar si los agentes provinciales cruzaron la frontera de forma ilegal para perpetrar una “mexicaneada” (robo de cargamento entre bandas) en complicidad con organizaciones narcocriminales de la región.
El tiroteo en la Ruta 34 que expuso el doble fondo de la droga
El violento episodio se desencadenó el pasado domingo por la mañana sobre la Ruta Nacional 34, a la altura de la localidad salteña de El Potrero. Allí, una camioneta Renault Duster fue emboscada y atacada a balazos por los ocupantes de un vehículo blanco sin patentes. El feroz tiroteo destruyó la luneta trasera de la Duster, forzando la intervención de las patrullas viales de Salta tras un llamado de emergencia.
Al revisar el vehículo atacado, los uniformados salteños se toparon con una sorpresa mayúscula: los impactos de bala habían dejado al descubierto un doble fondo que ocultaba decenas de panes de cocaína. De inmediato se procedió a la detención de las dos ocupantes: la cosmetóloga Delia Yolanda Tame y su acompañante, Ivana Georgina Portal, quien se desempeña activamente como personal médico de la Gendarmería Nacional.
La sospechosa geolocalización de los uniformados tucumanos
El vuelco drástico en el expediente ocurrió cuando la Justicia Federal cruzó las planillas de geolocalización satelital y detectó una coincidencia logística alarmante: en el segundo exacto en que se ejecutaba la emboscada, cuatro policías de Tucumán estaban parados en el lugar del ataque.
Las carpetas judiciales confirmaron que los efectivos —dos oficiales y dos suboficiales— se encontraban completamente fuera de su jurisdicción territorial. Peor aún, las auditorías internas ratificaron que carecían de cualquier tipo de orden de servicio, circular oficial o comisión especial que justificara su despliegue operativo en la provincia de Salta, lo que robusteció la hipótesis de un operativo delictivo para “mejicanear” el millonario cargamento y licuar las deudas del transporte.
Allanamiento y secuestro de armas en el puesto fronterizo “7 de Abril”
A raíz de estas pruebas, las autoridades judiciales firmaron una orden de presentación con habilitación de allanamiento urgente que apuntó directamente al riñón del Destacamento “7 de Abril”, el estratégico puesto de control fronterizo que la Policía de Tucumán opera sobre la Ruta 34.
Durante el procedimiento, coordinado para evitar filtraciones, los peritos federales incautaron:
- Comunicaciones: Los teléfonos celulares particulares y oficiales de los cuatro agentes sospechosos para el procesamiento de llamadas y mensajes.
- Pericias balísticas: Las pistolas reglamentarias provistas por el Estado a fin de someterlas a cotejos balísticos comparativos con las vainas servidas halladas en el asfalto de El Potrero.
- Documentación y móviles: El libro de guardias del destacamento fronterizo y una camioneta pick-up sospechosa que ya estaba vinculada a otra causa penal previa.
Mientras los detectives tecnológicos abren los teléfonos, las áreas de control interno de la fuerza tucumana iniciaron expedientes administrativos paralelos ante la inminencia de un pase a disponibilidad masivo.
