
Tras vencer a Inglaterra, los jugadores argentinos desplegaron frente a las cámaras y la tribuna una bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas” que dejó de ser un mensaje improvisado para convertirse en una de las imágenes más virales del partido.
Detrás de esa tela había una historia de ingenio, riesgo y anonimato: nacida horas antes en una habitación de hotel, pintada con materiales de ferretería y transportada al estadio de la manera más improbable. El recorrido de esa sábana recortada fue desde los pasillos de un alojamiento en Atlanta hasta el centro del campo del Mercedes-Benz Stadium.
Cómo surgió la bandera de Malvinas
El autor es de Villa Luro, un barrio del oeste de la ciudad de Buenos Aires, y tiene 33 años. Según Infobae, el joven está en el Mundial desde el comienzo y el plan es quedarse para el domingo ver la final contra España en Nueva Jersey.
No tenía un plan elaborado ni materiales preparados con anticipación. La decisión se tomó el mismo día del partido, con lo que había a mano.
“La bandera la hicimos el mismo día del partido. Fuimos a un Home Depot y compramos una pintura barata y un pincel, no gastamos ni 10 USD”, contó en un mensaje.
No hubo tela especial ni tiempo para buscar materiales más adecuados. Tomaron la sábana de la cama del hotel, la cortaron por la mitad y la tiraron en el piso. Ahí la pintaron. La consigna era simple. Un mensaje visible, directo y reconocible, que llegara a los jugadores en el partido más cargado de historia del torneo.
“La idea surgió para llevar el mensaje que todos los argentinos sentimos, y más en este partido tan importante”, explicó.
