
El seleccionado argentino perdió 31-24 en el cierre de la ventana de julio.
Un estadio con más de 25.000 personas en las tribunas. El envión anímico del triunfo la semana pasada ante Gales. La heroica remontada argentina ante el mismo rival el miércoles pasado en la Copa del Mundo. Una camiseta histórica con poderes casi mágicos ante Inglaterra. Todo estaba dado para que los Pumas tuvieran una tarde inolvidable en Santiago del Estero. Pero el seleccionado argentino fue irregular y, en un final polémico, cayó 31-24.
Con ese antecedente reciente del Mundial de fútbol y todo el posterior ruido mediático generado por la bandera que los jugadores del equipo de Lionel Scaloni exhibieron reivindicando la potestad sobre las Islas Malvinas, el ambiente estaba bastante caldeado, y parecía poder ser usado a favor por los dirigidos por Felipe Contepomi. Aún más cuando salieron a la cancha con una camiseta especial en homenaje al triunfo argentino sobre Inglaterra en el Mundial de México 1986, que desató la locura en la hinchada y le dio un clima especial al partido.
Pese a todo eso, y el acompañamiento de la hinchada con el clásico hit “El que no salta es un inglés”, la historia fue esquiva desde el arranque. Tras la salida argentina, Inglaterra agarró la pelota y no la soltó más hasta que a los cuatro minutos, tras un kick cruzado de Fin Smith que Tomás Albornoz no alcanzó a interceptar, Tommy Freeman recibió en soledad por la punta derecha y apoyó para el 5-0 parcial. Un tumulto que no pasó a mayores ya anticipaba que el partido sería bastante caliente.
Argentina respondió rápidamente con una larga secuencia de ataque, yendo dos veces al touch ante sendos penales, pero se encontró con una buena defensa inglesa. La jugada terminó con un knock on de Mayco Vivas, que cortó con el ataque argentino y les devolvió la pelota a los visitantes.
Prolijos, los ingleses lograron jugar lejos de su ingoal, aunque por un rato no pudieron generar tampoco demasiado peligro en ataque. Los Pumas, algo inconexos y superados físicamente, intentaron más que nada con arrebatos individuales, como una buena corrida de Mateo Carreras que terminó en un knock on del propio wing tucumano.
Tras esa jugada, llegaron minutos de dominio inglés. Con los forwards ganando muchos metros cada vez que tomaron la pelota, y ante una defensa argentina a la que le costó reposicionarse, empezaron a generar espacios. Y a los 21 minutos, instantes después de otra jugada ofensiva que había terminado con un knock on en las 22 argentinas, Ben Earl apoyó bajo los palos en una jugada originada en una pérdida de Gonzalo García tras un scrum argentino, y que tuvo como punto cúlmine una tremenda corrida del wing Immanuel Feyi-Waboso, una de las figuras de la cancha. Con la conversión certera, esta vez sí, de Smith, los ingleses se pusieron 12-0 arriba.
Durante todo el primer tiempo, los Pumas no encontraron respuestas. Con un buen trabajo con el juego con el pie, una de las claves que el propio plantel y staff argentino habían advertido, la “Rosa” causó mucho daño. A los 27 minutos estuvo a punto de apoyar, pero cometió knock on dentro del ingoal argentino.
Argentina logró salir del cero con un penal lejano de Albornoz, pero rápidamente recibió otro golpe: dos minutos después, y justo tras una salvada del propio “Cepillo” que debió apoyar en su propio ingoal tras un kick al fondo, el scrum inglés arrasó al argentino y le permitió a Earl apoyar nuevamente para el 19-3, que se mantuvo hasta el entretiempo pese a un intento de drop de Albornoz, que se quedó corto por muy poco.
El arranque del segundo tiempo fue muy diferente. Con ganas evidentes de cambiar la cara, los Pumas salieron a llevarse por delante a Inglaterra. Y durante un rato, con el apoyo del público como factor importante, lo lograron. Mateo Carreras apoyó a los dos minutos tras un buen empuje del maul, que ganó varios metros, y un intento que quedó corto de “Gonchy” García. El 10-19 empezaba a ilusionar.
Los Pumas volvieron a hacerse rápidamente de la pelota, y a los 11 minutos quedaron en superioridad numérica tras una amarilla al medio scrum inglés Jack Van Poortvliet por knock on intencional, aunque perdieron el line tras acudir al touch. Pero un par de minutos después, Alex Coles cometió un knock on intencional cuando Albornoz, tras una gran corajeada, asistía a Pablo Matera para el try. El árbitro no solo amonestó al segunda línea inglés, sino que concedió try penal.
De perder por 16 puntos, los Pumas pasaban a hacerlo solo por dos, con dos hombres de más y con media hora por delante. El panorama parecía alentador, y la tribuna se prendía al ritmo de “Soy argentino”.
Pero el envión no se pudo aprovechar. Cinco minutos después, Joaquín Oviedo vio la amarilla en los Pumas. Y ya en igualdad de condiciones, Marcus Smith apoyó por la punta derecha tras una buena secuencia de ataque, empezando a bajar la persiana porque, además, Santiago Carreras recibió una amarilla por knock on intencional.
Fueron momentos de descontrol para el seleccionado argentino. Y los ingleses lo aprovecharon a la perfección: unos minutos después, Feyi-Waboso apoyó tras una tremenda corrida, a pura potencia y velocidad, para un 31-17 con sabor a definitivo, algo que efectivamente terminó siendo así.
Durante los minutos finales, los Pumas tuvieron a Inglaterra contra su ingoal en busca de, al menos, un descuento. Henry Pollock y Emmanuel Iyogun vieron la amarilla en el seleccionado inglés, que incurrió de manera repetitiva en penales para frenar los embates argentinos. A falta de dos minutos, Justo Piccardo apoyó para el 24-31, y dejó tiempo para una jugada más en busca del empate.
Todavía en superioridad numérica y con prolijidad, los Pumas lograron llegar a las 22 rivales con el tiempo ya cumplido. Y generando ventaja por la derecha, Bautista Delguy arremetió, esquivó un tackle y se arrojó para apoyar, recibiendo un topetazo en el camino.
Con dudas igual que toda la tarde, el árbitro acudió al TMO. Tras una larga revisión, y pese a que la imagen parecía mostrar un evidente tackle alto, decidió invalidar la jugada, considerando que Delguy fue sacado de la cancha antes de apoyar, y dar por finalizado el partido, para enojo de todos los argentinos.
De esta forma, los dirigidos por Contepomi cerraron la ventana de julio con balance negativo: dos derrotas y una victoria. Ahora, tendrán un par de semanas para preparar el test match ante Sudáfrica del 8 de agosto, en cancha de Vélez, y luego afrontar dos partidos ante Australia, a fines de agosto y principios de septiembre.
