Apenas unas horas después de haber pisado suelo argentino tras la final del Mundial 2026 en Estados Unidos, Lionel Scaloni se tomó un momento para hablar cara a cara con la prensa en las puertas del predio de la AFA. Desde la ventanilla de su auto y visiblemente más tranquilo, el entrenador santafesino dejó sensaciones sinceras sobre el impacto de la derrota, cruzó con firmeza los rumores de pasillo y se refirió al proceso de reflexión que atraviesa de cara a lo que viene, antes de encarar el viaje rumbo a su Pujato natal.
El DT no dudó en desmarcarse de las versiones que circularon en redes sociales sobre supuestas tensiones o fisuras dentro del plantel tras el tropezón ante España. Con una mezcla de asombro y contundencia, Scaloni buscó cortar de raíz cualquier sospecha, remarcando que le costaba creer el tono de esas especulaciones cuando la entrega del grupo había sido total en cada partido. Para el técnico, la verdadera fortaleza de este equipo sigue pasando por la nobleza y la demostración de carácter que dieron los jugadores con la camiseta puesta, valores que deben quedar marcados a fuego como legado. “El recibimiento fue impresionante. Cuesta digerir que no ganaste, eso está claro. Como llevamos el ADN ganador, también nos viene bien saber que no ganamos y que en la derrota también somos nobles. De la derrota también se pueden sacar cosas positivas”, dijo el DT.
“No veo redes y no tengo idea de presiones”, respondió para dar por cerrado el tema. En esa misma línea, al ser consultado sobre supuestos roces o conflictos dentro del grupo, manifestó su asombro: “No puedo creer lo que me están preguntando”.
Al momento de abordar su continuidad en el banco de la Selección, llevó tranquilidad sobre el corto plazo al confirmar que respetará su compromiso contractual vigente hasta fin de año: “Hasta diciembre estamos acá”, aunque no ocultó que un torneo de semejante desgaste siempre invita a un replanteo personal. Más allá de lo que decida a futuro, Scaloni prefirió poner el acento en el cariño incondicional que recibió la delegación al llegar al país y en esa conexión única que se generó entre la gente y el equipo, una unión que en su mirada trasciende a cualquier nombre propio. Además, al ser consultado por la posible sanción de la FIFA a raíz de la bandera por Malvinas exhibida tras el triunfo sobre Inglaterra, prefirió la cautela y aclaró que no tenían notificación alguna al respecto.
Así, con la premisa de que en la derrota también hay que saber ser nobles y rescatar lo positivo, el conductor del seleccionado bajó la persiana del torneo de la mejor manera que conoce: buscando el abrazo de su familia y el aire fresco de su pueblo. Por lo pronto, el descanso en Santa Fe será el paso previo para reencontrarse con el predio de Ezeiza en septiembre, cuando la agenda marque el retorno a la actividad oficial.
