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Sube el precio del petróleo mientras Trump amenaza con atacar la infraestructura iraní

Prosiguen las hostilidades con bombardeos cruzados en la región. El presidente norteamericano amenaza con destruir puentes y centrales eléctricas en Irán.

Escalada en el Golfo: amenazas, bombardeos y el impacto en el mercado energético

La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán reavivó temores sobre la seguridad del transporte marítimo y la estabilidad de los precios del petróleo. En un mensaje difundido por su red social, Donald Trump advirtió que por cada ataque contra buques en el estrecho de Ormuz, Washington “bombardeará y destruirá UN PUENTE O UNA CENTRAL ELÉCTRICA”. La amenaza se produce en el marco de una ofensiva militar estadounidense sostenida que, según autoridades del Pentágono, ya acumula un gasto cercano a los 37.500 millones de dólares.

La amenaza pública y sus implicancias

El planteo del presidente estadounidense se enmarca en una política de respuesta punitiva destinada a disuadir ataques contra la navegación comercial en una de las rutas petroleras más críticas del mundo. La reacción de Irán y de sus aliados y proxys regionales, sin embargo, agregó nuevas capas de riesgo: el bloqueo temporal del estrecho de Ormuz y la posibilidad de un cerco a puertos saudíes por parte de los hutíes en Yemen generaron una suba inmediata en los precios del crudo. El barril de Brent volvió a superar los 95 dólares, reflejando la preocupación de los mercados por interrupciones del suministro.

Negociación y diplomacia en segundo plano

Aun con el recrudecimiento de los combates, desde Washington se dejó abierta la puerta a la negociación: el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó en Manila que Estados Unidos continúa dispuesto a un acuerdo negociado, aunque señaló que por el momento Teherán no parecería interesado. Desde Teherán, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmail Baqai, aseguró que los intercambios diplomáticos con Washington prosiguen a través de mediadores, un matiz que subraya la coexistencia de canales diplomáticos y de confrontación militar.

Incidentes militares y objetivos señalados

En el terreno, la situación escaló con el impacto de un misil estadounidense en la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz, según informó la agencia iraní Tasnim. Paralelamente, la Casa Blanca planteó la posibilidad de atacar un complejo subterráneo en Kuhe Kolang-e Gaz La, próximo a Natanz, un sitio que los servicios de inteligencia occidentales sospechan podría albergar actividades no declaradas de enriquecimiento de uranio. El mando militar iraní advirtió que un ataque sobre esa infraestructura equivaldría a una expansión de la guerra; la Cancillería iraní, por su parte, calificó la atención estadounidense sobre Kuhe Kolang como un pretexto para la agresión.

Presiones internas y costo del conflicto

La guerra, que se acerca a los cinco meses, se convierte además en un factor político sensible para la administración estadounidense en plena campaña para las elecciones legislativas de noviembre. Críticos del conflicto destacan su elevado costo económico y humano; el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, defendió ante el Congreso una nueva solicitud de fondos argumentando la necesidad de sostener las operaciones, mientras otros actores presionan por una reducción del compromiso militar.

Impacto regional y reacciones

En la región, las defensas antiaéreas de Kuwait reportaron la interceptación de drones procedentes de Irán; Jordania informó haber derribado misiles y drones, y en Baréin sonaron sirenas de alerta. Irán afirmó haber atacado instalaciones y sistemas de defensa en Kuwait y Baréin, y los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria anunciaron acciones contra bases estadounidenses en Jordania. Simultáneamente, los hutíes, aliados de Teherán, avanzaron en su capacidad de obstaculizar el tránsito por Bab el Mandeb, paso clave hacia el Canal de Suez.

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