
En un encuentro chato y deslucido, Atlético Tucumán empató 0-0 contra Independiente Rivadavia en el Monumental José Fierro. El partido tuvo pocas acciones emocionantes.
Los dirigidos por Alfredo Berti extrañaron el poder de desnivel de Sebastián Villa, ya en Boca, capaz de destrabar tramites cerrados con alguna corrida o remate.
El Decano empezó mejor, con una postura protagónica y un par de presencias en el área de enfrente. Tuvo una muy clara a través de un cabezazo de Leandro Díaz que tapó Bolcato, a puro reflejo.
Pero Independiente Rivadavia se acomodó, hizo pie en la zona media y desde ahí equilibró el desarrollo. Tuvo aproximaciones, sí, pero sin la claridad suficiente en los metros finales.
Allí fue, justamente, donde más extrañó a Villa, su exfigura, que era una carta desequilibrante en ese último tercio de la cancha.
En resumen, los dos equipos quedaron en deuda en el aspecto creativo y, en consecuencia, también ofensivo. Fue el clásico encuentro en el que los defensores, los encargados de destruir, se impusieron por sobre la generación de fútbol.
