
La bancada de La Libertad Avanza, encabezada por Patricia Bullrich, aspira a tratar en el recinto la modificación de la Carta Orgánica del BCRA tras las complicaciones sufridas en la última sesión. El debate por la remoción del directorio para blindar a Santiago Bausili, la presión de las provincias por el régimen de “zona fría” y el reparto de beneficios hidrocarburíferos condicionan los consensos en la Cámara alta.
El bloque oficialista en el Senado trabaja a contrarreloj para convocar a una sesión ordinaria este jueves con el objetivo de aprobar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. La iniciativa —que busca concentrar la misión de la entidad en la preservación del valor de la moneda y restringir de forma estricta el financiamiento al Tesoro— enfrentó objeciones de la oposición y de sectores aliados que obligaron a postergar su votación la semana pasada. El nudo central de las diferencias radica en el mecanismo para la destitución del presidente y los directores del organismo: el proyecto del Ejecutivo exige el acuerdo de dos tercios de ambas cámaras del Congreso, un esquema pensado para dotar de estabilidad institucional al titular del BCRA, Santiago Bausili, pero rechazado por senadores que se resisten a compartir atribuciones con la Cámara de Diputados y exigen representación provincial en la cúpula monetaria.
En paralelo, la estrategia legislativa de La Libertad Avanza se cruza con las negociaciones federales para conseguir el quórum y asegurar la votación de un temario amplio. Por un lado, avanza el dictamen para restringir los subsidios al gas en el marco del régimen de “zona fría”, un frente sensible para las provincias del sur que el Gobierno intenta compensar mediante promesas de esquemas de “zona caliente” coordinados con los gobernadores del Norte Grande por el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Por otro lado, la firma de un decreto por parte de la Casa Rosada que otorga el 100% de las regalías hidrocarburíferas a Mendoza —en perjuicio de La Pampa— aseguró el respaldo del sector alineado con el gobernador Alfredo Cornejo, pero provocó la pérdida de dos apoyos clave de la bancada pampeana, obligando a la conducción del bloque oficialista a reconfigurar la suma de voluntades para no arriesgar una nueva derrota en el recinto.
