
En medio de las pericias judiciales por la trágica explosión que le costó la vida al médico Jonathan Stisman, la directora de Edificación y Catastro de la Capital, Nora Belloni, confirmó que el edificio de Monteagudo 120 nunca obtuvo el certificado final de obra y permanece intimado por irregularidades desde el año 2018. Según explicó la funcionaria, la construcción cuenta con un piso por encima del límite permitido por el Código de Planeamiento Urbano —ocho niveles en lugar de los siete autorizados—, una falta que impidió la aprobación del expediente y que mantiene trabada la subdivisión en propiedad horizontal y el acceso a escrituras individuales para los propietarios.
Pese a los reiterados apercibimientos y sanciones aplicadas desde el municipio, Belloni aclaró que la regularización administrativa depende exclusivamente de los dueños, quienes deberían gestionar una ordenanza de excepción ante el Concejo Deliberante. En cuanto a los servicios de gas y luz, la titular de Catastro precisó que el inmueble cuenta con los empalmes debido a que fue edificado en 2001, previo a la vigencia de las normativas actuales sancionadas en 2004, aunque advirtió que la restitución de los suministros tras el siniestro dependerá del visto bueno y las exigencias técnicas que fijen las empresas prestatarias.
En el plano edilicio, la funcionaria llevó tranquilidad a las familias desplazadas al certificar que un especialista en estructuras constató que el inmueble no sufrió daños comprometedores en sus elementos resistentes. Si bien el impacto de la onda expansiva destruyó paredes divisorias entre tres departamentos del tercer piso y causó desprendimientos en los niveles linderos, la estructura central se mantiene estable. No obstante, la reapertura del complejo quedará supeditada a la limpieza de escombros en el núcleo de circulación de las escaleras, las reparaciones particulares en los departamentos afectados y la habilitación formal de los servicios públicos.
