
La salida de José Ricardo Ascárate del Ente Regulador de Servicios Públicos de Tucumán (Ersept) terminó de confirmarse este lunes con la aceptación de su renuncia y la inmediata designación de Eduardo “Lalo” Cobos como nuevo interventor del organismo.
De esta manera, concluyó una gestión que había comenzado en mayo de 2024 y que debía extenderse hasta octubre de 2027, pero que en las últimas semanas había quedado envuelta en crecientes tensiones internas, conflictos gremiales y versiones de fuertes diferencias dentro de la conducción del ente.
“Todos tenemos un ciclo”, resumió el gobernador Osvaldo Jaldo al ser consultado sobre la renuncia del dirigente radical, a quien recordó haber convocado personalmente para conducir un organismo estratégico, pese a no integrar el oficialismo provincial.
“Ascárate no pertenece a mi espacio político y fui yo quien lo invitó a hacerse cargo del Ersept”, remarcó Jaldo, al destacar que había depositado en él la responsabilidad de controlar servicios esenciales como la energía eléctrica y el agua potable.
El mandatario provincial explicó que la decisión estuvo influida por varios factores. Uno de ellos fue el estado de salud del ahora exinterventor, una situación que ya había trascendido públicamente en los últimos meses.
“Ascárate viene con un problema de salud conocido y esa institución necesita una presencia permanente todos los días”, sostuvo.
Sin embargo, Jaldo también reconoció que el clima interno dentro del organismo fue otro de los elementos que terminaron desgastando la gestión.
Durante los últimos meses, el Ersept atravesó una fuerte conflictividad, con reclamos sindicales, protestas de trabajadores y diferencias que involucraban a distintos sectores de la conducción del ente.
Si bien el gobernador evitó responsabilizar exclusivamente a esas disputas por la salida del funcionario, admitió que el tema era motivo de preocupación.
“Puede haber problemas internos como en muchas reparticiones. Lo importante es estar a la altura de las circunstancias, controlar la situación y evitar que haya desbordes”, afirmó.
Incluso cuestionó la continuidad de las medidas gremiales que afectaron el funcionamiento del organismo y generaron cortes de calles en pleno centro tucumano.
“Que un gremio haga paro, salga a la calle y corte una arteria céntrica… ¿hasta cuándo va a durar eso?”, planteó. Según explicó, el propio Ascárate le había transmitido en distintas conversaciones el cansancio que le generaba ese escenario.
“Él venía hablando de este tema y estaba un poco cansado de esa situación. Por eso simplemente renunció”, expresó el mandatario.
