

La relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. En ese contexto, el embajador argentino Daniel Raimondi regresará a Buenos Aires y dejará temporalmente su puesto en Brasilia.
La representación diplomática quedará a cargo de María Emilia Cortés, quien asumirá como encargada de negocios. Raimondi, por su parte, tiene previsto reunirse con el canciller Pablo Quirno una vez que llegue al país.
La salida no implica una ruptura formal de las relaciones. Raimondi mantiene sus credenciales como embajador y podría regresar a Brasil si se produce una recomposición del vínculo entre ambos gobiernos.
La pelea entre Milei y Lula profundizó la crisis
El último episodio de tensión comenzó cuando Javier Milei participó en Brasil del lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y calificó a Luiz Inácio Lula da Silva de “ladrón” y “presidiario”.
Desde Brasil cuestionaron las declaraciones del mandatario argentino y también sus críticas contra el juez Alexandre de Moraes. En la Casa Rosada, en tanto, mantienen sus diferencias con Lula por su respaldo a Sergio Massa durante las elecciones argentinas y por su acercamiento a Cristina Kirchner.
Una relación clave que podría quedar congelada
En ambos gobiernos reconocen que existen pocas expectativas de una mejora inmediata. Fuentes diplomáticas estiman que la relación podría permanecer prácticamente paralizada hasta las elecciones presidenciales de Brasil.
La situación genera preocupación por la importancia económica del vínculo: Brasil es el principal socio comercial de Argentina y el intercambio entre ambos países rondó los US$31.000 millones durante 2025.
Entre los sectores que podrían verse más afectados aparecen la industria automotriz y la minería. También existe inquietud por posibles demoras en decisiones vinculadas al Mercosur ante la falta de canales políticos de alto nivel entre Buenos Aires y Brasilia.
