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Quién es el empresario tucumano que quedó en la mira por sus vínculos con Keiko Fujimori: estudió en la UNSTA y trabajó en la FET

Damián Alejandro Valenzuela Mayer es un empresario tucumano de 51 años que quedó en el centro de una controversia política en Perú por su cercanía con la presidenta Keiko Fujimori.

Nació en Tucumán el 23 de marzo de 1975 y estudió en la UNSTA (Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino), donde completó estudios de posgrado en Administración de Empresas. En los perfiles profesionales que difundió durante su carrera también informó que realizó estudios doctorales en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, con una investigación sobre sistemas bursátiles comparados. y durante años ocupó lugares relevantes dentro del empresariado local.

Antes de expandir sus negocios hacia Miami, España, Perú y otros países, fue directivo de la Federación Económica de Tucumán (FET), estuvo vinculado con la Cámara de Comercio Exterior y desarrolló distintas sociedades financieras con domicilio en pleno centro de San Miguel de Tucumán.

En Tucumán construyó su primera plataforma empresarial alrededor del mercado de capitales. Fue presentado como presidente de la Cámara de Analistas y Asesores en Economía, Finanzas, Bolsas y Mercados, especialista en estructuras fiduciarias, profesor de Mercado de Capitales y responsable de sociedades vinculadas con inversiones bursátiles.

Su paso por la Federación Económica

Además, Valenzuela Mayer integró la conducción de la Federación Económica y se desempeñó como secretario de la rama Comercio, una de las tres grandes áreas de representación de la central empresaria junto con Industria y Producción.

En 2011 incluso apareció como uno de los empresarios que buscaban disputar la presidencia de la FET. En aquel momento intentó competir por la conducción frente a Raúl Robín, quien aspiraba a renovar su mandato. Valenzuela contaba principalmente con respaldo dentro de la rama Comercio y proponía impulsar acciones de capacitación, combatir la informalidad y reclamar una reducción de la presión impositiva sobre las empresas tucumanas.

Sus antecedentes profesionales de aquellos años también lo presentaban como director de la Federación Económica, directivo de la Cámara de Comercio Exterior y presidente del Consejo Social Empresario de Tucumán. Su participación en esas organizaciones lo convirtió durante un período en una figura conocida dentro de los sectores empresariales y financieros de la provincia.

Sus negocios nacionales e internacionales

Paralelamente, expandió su actividad hacia el NOA. Fue presidente de las bolsas de Comercio de Jujuy y Catamarca. Un boletín oficial jujeño de 2010 registró a Damián Alejandro Valenzuela Mayer y a Marcos Antonio Valenzuela Mayer como accionistas de la Bolsa de Comercio de Jujuy SA, representando conjuntamente la totalidad del capital social durante una asamblea extraordinaria.

Más tarde, el empresario concentró su proyección internacional en Latin America Invest, una compañía que se presenta como una plataforma de negocios, protección de patrimonios y asesoramiento de inversiones. Según la información difundida por la propia firma, opera en diez países, posee decenas de directores de inversión y trabaja con más de 1.000 clientes.

La compañía asegura relacionarse con bancos de Mónaco, Luxemburgo y Suiza y administrar operaciones por miles de millones de dólares. La sede internacional informada se encuentra en Brickell Avenue, Miami, uno de los principales distritos financieros de Florida. Valenzuela también desarrolló actividades en España, Paraguay, Bolivia, Panamá, Uruguay y Perú.

Sin embargo, no existe hasta ahora una prueba pública concluyente de que haya abandonado definitivamente Tucumán. Aunque trasladó el centro de sus negocios al exterior y construyó una extensa agenda internacional, registros argentinos y actuaciones judiciales provinciales continuaron vinculándolo con San Miguel de Tucumán, Intercapital y otras sociedades.

Uno de los domicilios que aparece repetidamente relacionado con esas actividades es Maipú 70, sexto piso, en San Miguel de Tucumán. Allí funcionaron entidades y sociedades con las que estuvo vinculado, entre ellas Intercapital SA y el Centro de Inversiones Bursátiles SA.

Rumores de un vínculo con Keiko Fujimori

El nombre de Valenzuela Mayer tomó una inesperada dimensión internacional después de que una investigación periodística peruana lo describiera como un integrante reservado del círculo de confianza de Fujimori.

El trabajo sostiene que ambos fueron registrados ingresando, con pocos minutos de diferencia, a un mismo spa de Lima y que el empresario tucumano habría participado en la campaña presidencial sin haber sido presentado públicamente como miembro formal del equipo.

El episodio central ocurrió el 11 de julio de 2026, cuando Fujimori ya había sido proclamada presidenta electa de Perú. Ese día acudió al spa Tomyko, situado en la urbanización Santa Catalina, en el distrito limeño de La Victoria.

La investigación sostiene que la entonces presidenta electa llegó en una camioneta contratada por Fuerza Popular y acompañada por un vehículo de seguridad. La reserva habría sido realizada para dos personas e incluía tratamientos de belleza, masajes, sauna, champagne y chocolates.

Diez minutos después del ingreso de Fujimori, la misma camioneta habría regresado con Valenzuela Mayer a bordo. El empresario entró por la puerta de servicio y permaneció dentro del establecimiento durante alrededor de dos horas. La dirigente salió primero y el tucumano lo hizo aproximadamente quince minutos más tarde.

Otro detalle señalado por el informe fue que Fujimori se habría referido al empresario como “Gerardo”, en lugar de llamarlo Damián. La situación alimentó los interrogantes sobre el grado de confianza entre ambos y sobre los motivos por los cuales su presencia había permanecido fuera de la exposición pública.

La presencia del tucumano volvió a quedar registrada el 28 de julio, durante la asunción presidencial de Fujimori. Valenzuela ocupó un lugar destacado en el primer piso del hemiciclo del Congreso peruano y fue fotografiado junto con integrantes de delegaciones extranjeras.

En una de las imágenes aparece conversando con el ministro peruano Marco Vinelli y con Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular español. También habría participado en la cena de gala posterior a la ceremonia de transmisión del mando.

Valenzuela Mayer desmintió los rumores

La polémica dejó rápidamente de concentrarse en el encuentro en el spa y pasó a enfocarse en los antecedentes comerciales y judiciales de Valenzuela Mayer. La investigación peruana afirmó que existen en Florida varias decisiones civiles adversas relacionadas con la devolución de inversiones.

Entre los casos mencionados se encuentra una resolución por aproximadamente 5 millones de dólares a favor de Chily Star Corp. También se hizo referencia a otro reclamo por unos 3,1 millones de dólares atribuido al empresario boliviano José Luis Handal.

Los informes agregaron una sentencia favorable a una inversora en la Argentina y la decisión adoptada en 2024 por el Banco Central de Uruguay de revocar la licencia de Banfisol SA. También señalaron que una sociedad vinculada con el empresario en España atravesaba un concurso de acreedores y que otra registrada en Panamá aparecía como inactiva.

Estos antecedentes corresponden, según la defensa del empresario, a controversias civiles o comerciales y no a condenas penales por estafa. Esa diferencia resulta central: la existencia de decisiones patrimoniales desfavorables no equivale jurídicamente a una condena penal.

Valenzuela Mayer rechazó categóricamente las acusaciones, aseguró que se le atribuyeron falsamente delitos y anunció acciones judiciales. Inicialmente reclamó una reparación civil de un millón de dólares y luego informó que había presentado una querella penal por difamación agravada contra los responsables de la publicación.

Fuente: Contexto

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