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Vóley tucumano: la Federación avanza con su nueva sede y proyecta un complejo deportivo

La Federación Tucumana de Vóley trabaja para consolidar su sede propia en un predio de una hectárea y proyecta un complejo con canchas de vóley y beach vóley. Juan Ángel Pereyra y Alejandro Mopty repasaron el proyecto, los costos y los desafíos que enfrenta la disciplina.

La Federación Tucumana de Vóley avanza con uno de los proyectos más importantes de los últimos años para la disciplina en la provincia: la construcción y puesta en funcionamiento de una sede propia, después de décadas de funcionar en espacios alquilados o cedidos por otras instituciones.

Durante una entrevista con Tribuna Norte, el presidente de la Federación Tucumana de Vóley, Juan Ángel Pereyra, y el vicepresidente, Alejandro Mopty, repasaron el camino recorrido para conseguir el predio, las obras realizadas y los proyectos que todavía quedan por concretar.

La institución obtuvo un terreno de una hectárea ubicado en Bolivia y Castelli, luego de las gestiones iniciadas años atrás y de la sanción de la normativa que permitió avanzar con la entrega del predio.

Para los dirigentes, contar con un espacio propio representa una herramienta para el desarrollo administrativo y deportivo de la Federación.

Una sede propia después de 75 años

Pereyra explicó que los primeros trámites para conseguir un predio habían comenzado en 2019, durante la gestión anterior de la Federación. En 2022 se concretó la normativa correspondiente y, a partir de 2023, la nueva conducción retomó las gestiones para hacer efectivo el proyecto.

Según relató, la Federación recibió un terreno de una hectárea en la zona de Bolivia y Castelli y comenzó a trabajar para acondicionarlo.

Durante ese proceso se realizaron tareas de movimiento y nivelación del suelo, cerramiento, construcción de un portón, una garita y un depósito, además de avanzar con la construcción de la sede.

De acuerdo con lo explicado por los dirigentes, las obras realizadas demandaron alrededor de $120 millones.

Uno de los trabajos más importantes fue la nivelación del terreno, ya que existía una diferencia de aproximadamente 70 centímetros entre distintos sectores. Para acondicionar el predio, señalaron que fue necesario movilizar más de 160 camiones de tierra.

“Algo que hace 75 años venimos buscando”, resumió Pereyra al referirse a la posibilidad de que la Federación tenga finalmente una casa propia.

El proyecto que viene: canchas y un gran espacio cubierto

La sede es solamente la primera etapa del proyecto. El objetivo de la Federación es continuar desarrollando el predio para convertirlo en un espacio destinado a distintas actividades vinculadas al vóley.

Entre los planes aparece la construcción de cuatro canchas de beach vóley y un sector de aproximadamente 40 por 50 metros que permitiría instalar hasta ocho canchas de vóley.

También está previsto construir vestuarios y sanitarios con capacidad para que varios equipos puedan utilizar las instalaciones de manera simultánea.

Sin embargo, se trata de una obra de una escala considerable. Los dirigentes estimaron que la construcción de la estructura cubierta, que debería contar con una altura mínima de 12,50 metros, tendría un costo cercano a US$1,5 millones.

Por ese motivo, la intención es que la sede ya construida permita sentar las bases para que las próximas gestiones de la Federación puedan avanzar con las etapas restantes.

El desafío de sostener a los jugadores

Durante la entrevista también se abordó una de las dificultades que atraviesa el vóley y otros deportes amateurs: la pérdida de jugadores cuando terminan su etapa formativa.

Pereyra señaló que el fenómeno suele profundizarse después de los 23 o 24 años, cuando muchos deportistas comienzan a priorizar estudios, trabajo, familia u otras actividades.

La consecuencia es un “embudo” cada vez más reducido en las categorías superiores. Algunos jugadores continúan vinculados al deporte de manera recreativa, pero dejan la competencia federada.

Los dirigentes también mencionaron la importancia de generar propuestas que hagan más atractiva la competencia y permitan fortalecer la experiencia alrededor de los partidos.

En ese sentido, plantearon la necesidad de mejorar la organización, la promoción y la puesta en escena de los encuentros para atraer tanto a jugadores como a público.

El impacto de las actividades recreativas

Otro de los puntos analizados fue el crecimiento de actividades deportivas y sociales que compiten por el tiempo de los jugadores.

Los dirigentes mencionaron particularmente las reuniones conocidas como “Las Cañas” y el crecimiento del vóley informal o recreativo.

Pereyra aclaró que no considera que estas actividades sean las responsables del problema, sino que forman parte de los cambios en los hábitos sociales y representan un desafío para las instituciones deportivas.

Frente a esto, planteó la necesidad de ofrecer mayor profesionalización en los entrenamientos, mejores experiencias durante los partidos y una mayor promoción del vóley.

También destacó una diferencia entre el deporte federado y el informal: quienes están afiliados a la Federación cuentan con cobertura de seguro y asistencia vinculada a la actividad.

El costo de competir y viajar

La situación económica aparece como uno de los principales desafíos para las federaciones y los clubes.

Según explicaron los dirigentes, cada campeonato argentino representa para la Federación un costo de alrededor de $30 millones, mientras que los viajes también implican gastos elevados.

Durante 2026, mencionaron competencias realizadas o previstas en Comodoro Rivadavia, Miramar y Chaco, con transportes que pueden alcanzar los $20 millones por viaje.

Para afrontar esos costos, la Federación implementa distintas estrategias de recaudación. Entre ellas aparecen rifas y bonos contribución que los propios jugadores venden para financiar parte de sus viajes.

Los dirigentes también señalaron que los jugadores afrontan gastos de alojamiento, alimentación y participación durante las competencias.

El apoyo del Gobierno y el financiamiento del deporte

Pereyra y Mopty destacaron durante la entrevista el acompañamiento que, según indicaron, recibieron de la Provincia para participar de los campeonatos argentinos y avanzar con el proyecto de la sede.

En particular, mencionaron al gobernador Osvaldo Jaldo y al ministro de Gobierno, Regino Amado, como funcionarios que acompañaron distintas gestiones de la Federación.

Al mismo tiempo, los dirigentes plantearon un debate más amplio sobre el financiamiento del deporte amateur y la necesidad de establecer mecanismos previsibles de apoyo.

Pereyra sostuvo que las instituciones deberían presentar programas concretos y que el Estado podría acompañar una parte importante de esas iniciativas, sin asumir necesariamente el total de los costos.

“Las instituciones tienen que ser serias cuando elaboran sus programas”, planteó durante la entrevista.

La falta de sponsors, otro obstáculo

El financiamiento privado también fue uno de los ejes de la conversación.

Los dirigentes compararon la situación argentina con la de Brasil, donde el vóley cuenta con una estructura comercial de mayor escala y una importante presencia de empresas como sponsors.

Según plantearon, en Argentina todavía existen dificultades para atraer inversiones privadas hacia el deporte, entre otras razones por la falta de mecanismos que incentiven el sponsoreo.

Para los dirigentes, una mayor presencia de empresas permitiría mejorar las competencias, profesionalizar las estructuras y ampliar la exposición del vóley.

También destacaron el potencial de la televisión y las transmisiones deportivas como herramienta para generar nuevos espacios comerciales.

Tucumán, una provincia con presencia en el vóley nacional

A pesar de las dificultades, la Federación destacó el presente de los equipos y jugadores tucumanos.

En la entrevista se mencionó la participación de Monteros Vóley y Tucumán de Gimnasia, dos de las instituciones más representativas de la provincia, en la máxima competencia nacional.

Los dirigentes también destacaron la presencia de jugadoras tucumanas en los seleccionados argentinos y el trabajo de formación que realizan los clubes.

Para la Federación, el desafío consiste en sostener ese desarrollo y generar las condiciones para que los deportistas puedan continuar vinculados a la actividad.

La nueva sede aparece, en ese contexto, como una de las herramientas centrales para proyectar el futuro del vóley tucumano y darle a la Federación un espacio propio desde el cual continuar su crecimiento.

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Deportes | Tribuna Norte

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