
La delantera de River y referente del hockey tucumano habló con Tribuna Norte sobre su camino hacia la selección argentina, la recuperación de una grave lesión y las dificultades que atraviesa el hockey de la provincia. “Todo esfuerzo del día de mañana tiene su fruto”, aseguró.
Paula “Puli” Santamarina tenía un sueño desde chica: jugar en Las Leonas. Formada en Tucumán Rugby, la delantera encontró en River Plate la oportunidad de crecer deportivamente, ganar visibilidad y acercarse a la selección argentina de hockey. Hoy, después de superar una lesión de ligamentos y volver a ser convocada, apunta a seguir creciendo y no esconde una ambición mayor: disputar los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
En una entrevista con Tribuna Norte, Santamarina repasó su presente deportivo, contó cómo fue dejar Tucumán para instalarse en Buenos Aires y analizó las dificultades que, desde su mirada, atraviesa el hockey tucumano para recuperar protagonismo a nivel nacional.
Goleadora en Córdoba, con la cuenta pendiente del ascenso
Santamarina fue la goleadora del Campeonato Argentino de Selecciones disputado en Córdoba, aunque Tucumán no consiguió el ascenso a la máxima categoría. La jugadora valoró su rendimiento individual, pero reconoció que el objetivo colectivo quedó pendiente.
“Obviamente, contenta con el logro personal, pero me hubiese encantado que el equipo lo consiga. Creo que era el gran objetivo”, expresó.
La delantera destacó el compromiso del plantel y aseguró que sintió que el ascenso podía concretarse. Sin embargo, reconoció la exigencia de la competencia y el nivel de los equipos que participan en el torneo.
También rescató la posibilidad de volver a compartir una cancha con amigas y compañeras con las que hacía tiempo no coincidía en una convocatoria provincial.
Por qué al hockey tucumano le cuesta dar el salto
Consultada sobre las razones por las que Tucumán no logra regresar a la zona campeonato A, Santamarina apuntó principalmente a cuestiones deportivas y a una pérdida de motivación en los clubes.
“Creo que sí ha bajado el nivel en los clubes. Por lo que noto las veces que vuelvo, la motivación es distinta”, sostuvo.
La jugadora consideró que también disminuyó el entusiasmo de las más jóvenes por llegar a los planteles superiores y competir en el seleccionado. Como ejemplo, señaló que de una lista de casi 40 jugadoras terminan participando menos de 20.
Para Santamarina, fortalecer la competencia y recuperar el interés por representar a Tucumán son aspectos fundamentales para mejorar el nivel general.
De todos modos, se mostró esperanzada con el grupo que disputó el último Argentino de Selecciones y destacó sus ganas de motivar a otras jugadoras para que se sumen al proceso.
River, la oportunidad que la acercó a Las Leonas
El salto desde Tucumán Rugby hacia River Plate fue una decisión difícil, pero importante para su carrera. Santamarina reconoció que jugar en Buenos Aires le permitió ganar visibilidad ante los entrenadores y desarrollar su potencial en un entorno de alta competencia.
“Acá todos los fines de semana te están viendo, estás como monitoreada. Sin duda, haberme venido a jugar a River me ha potenciado mucho como jugadora”, explicó.
Incluso admitió que, sin ese cambio, quizás su convocatoria a la selección hubiera tardado más en llegar.
La mudanza, sin embargo, tuvo un costo personal. Santamarina se definió como una persona muy familiera y reconoció cuánto extraña a sus seres queridos, sus amigas y su club de origen.
“Me encantaría poder estar en Tucumán y jugar en Tucumán Rugby y al mismo tiempo poder estar en Las Leonas. Pero hoy mi prioridad es la selección”, contó.
Pese a la distancia, aseguró que su vínculo con el club que la formó seguirá siendo parte central de su historia deportiva.
La lesión que la hizo crecer como jugadora
Uno de los momentos más difíciles de su carrera fue la lesión de ligamentos que la mantuvo alejada de las canchas durante un largo período.
La recuperación requirió tiempo y paciencia, especialmente para volver a sentirse cómoda físicamente y recuperar la confianza en su rodilla.
“Hoy, a casi dos años de operada, te digo que estoy muy bien y que esa lesión me ha hecho crecer un montón, mentalmente ni hablar. Creo que soy otra jugadora”, afirmó.
La delantera explicó que atravesar ese proceso le permitió enfrentar nuevos desafíos y valorar aún más su regreso a la competencia. Ahora, con nuevas convocatorias y objetivos por delante, busca seguir consolidándose en el seleccionado.
Una rutina exigente entre el seleccionado, River y la facultad
La vida cotidiana de Santamarina está marcada por una agenda intensa. De lunes a jueves entrena con Las Leonas en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), con jornadas que comienzan temprano y se extienden hasta el mediodía.
Después del entrenamiento, almuerza, descansa cuando puede y dedica parte de la tarde a estudiar la carrera de Nutrición en modalidad virtual. En muchas jornadas también tiene prácticas con River, mientras que los sábados suele disputar partidos con el club.
Los domingos intenta bajar el ritmo para recuperarse y comenzar una nueva semana.
A pesar de la exigencia, Santamarina disfruta de formar parte del seleccionado que admiraba desde chica. Entre las jugadoras con las que hoy comparte equipo, mencionó a referentes que durante años siguió por televisión y de quienes continúa aprendiendo.
“Es de lo más privilegiado que una deportista pueda aspirar. Es lo que toda la vida he querido”, expresó sobre su presente en Las Leonas.
El ejemplo de su papá y el sueño de Los Ángeles 2028
Hija del exrugbier tucumano José “Cheto” Santamarina, Paula destacó la influencia de su padre en su formación como deportista. Aunque no se trata de consejos técnicos sobre hockey, aseguró que su experiencia en el alto rendimiento fue clave para acompañarla.
“Para mí es mi ejemplo. Jamás me ha exigido que me venga para acá, ni que sea Leona, ni nada. Siempre acompañando”, contó.
De cara al futuro, la delantera tiene objetivos cercanos y una meta que la ilusiona especialmente. Quiere seguir mejorando en lo físico y lo técnico, mantenerse en las convocatorias y formar parte del proceso de la selección.
A largo plazo, sueña con disputar los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, aunque sabe que el camino exige constancia y trabajo diario.
“Me encantaría poder jugar un Juego Olímpico del 2028. Una siempre sueña en grande y aspira un montón”, reconoció.
El mensaje para las jugadoras tucumanas
Antes de despedirse de Tribuna Norte, Santamarina dejó un mensaje para las chicas del interior que sueñan con llegar a Las Leonas y se enfrentan a dificultades económicas, deportivas o de infraestructura.
Les recomendó entrenarse, disfrutar del proceso y no abandonar sus objetivos por los obstáculos que aparezcan en el camino.
“Si de verdad lo quieren, lo anhelan y lo sueñan, que vayan por eso, que se entrenen mucho, que disfruten el proceso. Todo esfuerzo del día de mañana tiene su fruto”, aseguró.
Y dejó una reflexión que va más allá de llegar a la selección: el recorrido también puede abrir otras puertas y dejar amistades e historias que valen la pena.
Para Santamarina, la clave es mantenerse preparada, seguir intentándolo y animarse a soñar en grande. Su próximo desafío será continuar creciendo en River y Las Leonas, con la ilusión de que el camino la lleve a los Juegos Olímpicos.
