
En medio de un escenario recesivo que golpea con dureza al sector productivo y comercial, el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, lanzó una dura advertencia sobre la crisis que atraviesan las pequeñas y medianas empresas a raíz del desplome sostenido del consumo interno. El referente empresario cuestionó la ausencia de políticas oficiales para incentivar la actividad, denunció la falta de canales de diálogo con la administración libertaria y remarcó que la contracción económica, combinada con la falta de financiamiento accesible, está destruyendo el tejido productivo y formal del país.
El impacto del ajuste en la economía real y la asfixia por falta de crédito
Durante una entrevista concedida en el marco del ciclo Voces, Diab analizó los efectos colaterales que genera el plan macroeconómico oficial, reconociendo la importancia de los objetivos de equilibrio fiscal y desaceleración inflacionaria, pero advirtiendo sobre el alto costo social y comercial que pagan los sectores productivos. El titular de CAME señaló que el consumo minorista acumula muchos meses consecutivos de caída abrupta debido al retroceso del poder adquisitivo de los salarios, una situación agravada por la inexistencia de herramientas de financiamiento con tasas razonables que permitan sostener las ventas en cuotas a largo plazo.
En la misma línea, el dirigente empresario alertó que la apertura comercial expone a las industrias nacionales a una competencia desigual frente a gigantes globales y plataformas de comercio electrónico internacional, señalando rubros especialmente castigados como el textil, indumentaria, calzado, alimentos, bebidas, farmacias y ferreterías, donde la caída de la demanda obliga a muchos establecimientos a reconvertirse o cerrar definitivamente sus puertas.
Reclamos impositivos, competencia desleal y ausencia de interlocutores oficiales
Ante este panorama crítico, desde la entidad empresaria detallaron las múltiples propuestas elevadas al Gobierno para aliviar la presión sobre el sector, incluyendo la necesidad urgente de diseñar una nueva matriz impositiva federal. Diab cuestionó también la vigencia de esquemas tributarios desactualizados y advirtió sobre la persistencia de la competencia desleal vinculada al contrabando y a la venta informal callejera, criticando que los organismos de control mantengan controles estrictos sobre los comercios formalizados mientras subsisten circuitos ilegales a la vista de todos.
Uno de los puntos más álgidos planteados por la gremial empresaria fue la ruptura en los canales de comunicación con el Poder Ejecutivo nacional. Diab lamentó la falta de interlocutores oficiales interesados en atender las problemáticas del sector PyME, advirtiendo que cada unidad productiva que baja sus persianas y cada trabajador que queda desempleado profundiza una crisis estructural que erosiona peligrosamente la paz social de cara al próximo año.
Radiografía industrial y un saldo alarmante de más de 100.000 empleos formales perdidos
La gravedad del diagnóstico sectorial se ve reflejada en los informes elaborados por entidades como Industriales Pymes Argentinos (IPA), los cuales documentan retracciones interanuales superiores al 4% en la producción fabril y un desplome significativo en ramas estratégicas como maquinaria, equipos y productos minerales. El relevamiento oficial de capacidad instalada, que descendió por debajo del 58%, evidencia el fuerte freno operativo que padecen las plantas fabriles del país.
Este achicamiento de la actividad económica arrastra de manera directa al mercado de trabajo formal. Las estadísticas sectoriales revelan que, desde el inicio del actual ciclo de gestión en diciembre de 2023, el entramado PyME acumula la pérdida de más de 105.000 puestos de trabajo registrados. Ante la imposibilidad de inserción en el mercado laboral formal, el informe advierte un crecimiento exponencial de la precarización y el cuentapropismo, con miles de ciudadanos migrando hacia la informalidad y la prestación de servicios en plataformas digitales de transporte y reparto como única alternativa de subsistencia.
